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Epilepsia: 70% de pacientes sin crisis cuando son bien diagnosticados y tratados

Handsome man getting pencil marks on forehead before surgery
La epilepsia afecta a más de 60 millones de personas en el mundo, 4 millones en Latinoamérica y casi 2 millones en México, lo que la convierte en una de las enfermedades neurológicas más frecuentes.
Se trata de un trastorno cerebral crónico, que se caracteriza por crisis recurrentes provocadas por actividad cerebral anormal que puede ocasionar diferentes tipos de síntomas, dependiendo de su localización en el cerebro donde se generan.
Es importante mencionar que 7 de cada 10 personas con epilepsia pueden vivir sin crisis si han sido diagnosticadas y tratadas de manera correcta.
Conoce los síntomas de una crisis epiléptica
La epilepsia no discrimina. Afecta a niños y adultos, hombres y mujeres de todas las razas, religiones, etnias y clases sociales. Y aunque es más común que se diagnostique durante la infancia o después de los 65 años, puede ocurrir a cualquier edad.
El Dr. Paul Shkurovich Bialik, neurólogo y neurofisiólogo clínico y especialista en epilepsia del Centro Médico ABC, señala que, para establecer el diagnóstico de epilepsia, deben presentarse al menos dos crisis, ya que un evento único puede ser producto de infecciones, intoxicaciones, fiebre o golpes en la cabeza, donde el riesgo de presentar más crisis no es alto y no se justifica el inicio de medicamentos.
En términos generales, las crisis epilépticas se dividen en dos categorías:
- Crisis generalizadas. Se producen cuando las descargas se presentan en todo el cerebro, particularmente en la corteza cerebral y los síntomas habituales incluyen la pérdida del conocimiento, rigidez y sacudidas de brazos o piernas. En ocasiones, este tipo de crisis se presentan como episodios de mirada fija o un paro en la actividad física que se conoce como ausencia.
- Crisis focales. Este tipo de crisis, también conocidas como crisis parciales, solamente se generan en una zona del cerebro y pueden presentar alteraciones del movimiento, de la memoria o de las sensaciones (olfato, vista y oído), la persona puede dejar de responder o tener movimientos en los labios o lengua, así como en algunas otras partes del cuerpo. En ocasiones inician con una sensación de miedo, angustia o algún otro tipo de aviso que le permite a la persona saber que se presentará una crisis, a estos eventos se le llaman auras.
Alrededor del 50% de la población que vive con epilepsia no tiene una causa identificable, mientras que para la otra mitad existen diversos factores como la influencia genética, un golpe en la cabeza, tumores o malformaciones cerebrales, infecciones, lesiones antes del nacimiento o, en algunos casos, por trastornos del desarrollo.
¿Cómo se diagnostica la epilepsia?
Además de los síntomas y los antecedentes médicos, para lograr un diagnóstico certero y determinar la causa de las convulsiones, existen diferentes pruebas como la toma de análisis de sangre que ayuda a identificar infecciones y, en ocasiones, problemas genéticos.
Frecuentemente es necesario realizar un electroencefalograma, una prueba no invasiva, que emplea electrodos en la cabeza y permiten registrar la actividad eléctrica anormal, gracias a lo cual se determina el sitio de desarrollo de la epilepsia. También se emplean estudios de imagen como la tomografía computarizada o la resonancia magnética para identificar posibles lesiones que sean responsables de la epilepsia.

¿Qué puede detonar una crisis epiléptica?
Las personas con epilepsia pueden sufrir descontrol de sus crisis cuando suspenden de manera súbita los medicamentos, si no duermen lo suficiente o incluso, por el consumo de sustancias como drogas o alcohol. Además, el descontrol de crisis puede tener su origen debido a la presencia de fiebre, infecciones, ver luces parpadeantes o, incluso, el ciclo menstrual en las mujeres.
Las crisis epilépticas pueden limitar ciertas actividades, pero la mayoría de las personas con epilepsia viven vidas plenas y sin restricciones mayores. Las personas con epilepsia pueden ir a la escuela, trabajar, participar en actividades deportivas y conducir vehículos cuando las crisis han sido controladas por un tiempo suficiente.
Los fármacos son la principal forma de tratar la epilepsia
Una vez que el médico ha identificado la zona del cerebro responsable de la generación de las crisis y ha establecido un diagnóstico de epilepsia, es necesario iniciar un tratamiento con medicamentos. El Dr. Shkurovich comenta que siete de cada 10 personas con epilepsia pueden llegar a vivir sin crisis con un diagnóstico y tratamiento correcto y con una buena tolerancia de los medicamentos empleados, los cuales, en muchas ocasiones, pueden controlar completamente la epilepsia. En caso de que el primer medicamento no logre controlar las crisis, se puede cambiar a otro medicamento o combinar más de uno.

Al presentarse la epilepsia como única en cada persona, la respuesta a los medicamentos también será única. Tanto en niños como en adultos, es posible que después de unos años de estar empleando medicamentos solos o combinados, al momento de dejarlos ya no habrá convulsiones, en otros casos será necesario utilizarlos durante toda la vida.
Existen más de 20 medicamentos anticonvulsivos distintos y encontrar el tipo de medicamento, así como la dosis correcta puede llegar a ser complejo. El médico analizará los síntomas, la frecuencia de aparición de las crisis, la edad del paciente y la misma manera en que el cuerpo reacciona al medicamento. También es posible que se presenten efectos secundarios como mareos, aumento de peso, sarpullido o, en casos graves, incluso, depresión e inflamación de algunos órganos.
En caso de que dos medicamentos bien seleccionados para el tipo de crisis y bien dosificados para la edad y peso del paciente, no logran controlar la crisis, se puede tratar de una epilepsia farmacorresistente. Para estos casos la cirugía de epilepsia podría ser un recurso que permitirá controlar o disminuir las crisis.
Cada 26 de marzo se conmemora el “Día Púrpura”, también conocido como el Día Mundial de la Epilepsia, donde se busca hacer conciencia no solo del diagnóstico y tratamiento de la epilepsia; también para combatir la desinformación sobre esta enfermedad, lo que ha generado estigmas y discriminación contra las personas que viven crisis epilépticas de manera frecuente, lo que impacta de manera negativa en su bienestar, calidad de vida y estado de salud.
La Clínica de Epilepsia ABC, ubicada en el Centro Neurológico del Centro Médico ABC, ofrece un tratamiento integral de esta enfermedad, mediante un equipo especializado que aborda todos los temas referentes, desde el diagnóstico hasta el tratamiento con fármacos y, en caso necesario, un abordaje quirúrgico. Esto con el uso de tecnología de última generación, a la par que se ofrece un trato humanista a los pacientes y sus familiares.
Todo esto con el objetivo de lograr una vida independiente y productiva, gracias a una reducción en la cantidad de crisis, llegando incluso a eliminarlas en algunos casos.