México y Latinoamérica requieren de un justo medio en términos de regulación de contenidos audiovisuales y telecomunicaciones, que por un lado masifique el acceso y la oferta, pero que no mate los incentivos para invertir en generación y distribución, opinaron Federico González Luna y Gonzalo Rojón, directivos de la Organización de Telecomunicaciones de Iberoamérica (OTI).

Un marco normativo más equilibrado debería terminar con anomalías como las observadas en México, en donde se palpa la polarización regulatoria desde el caso de las plataformas de producción y distribución de video Over-The -Top (OTT), como Netflix, Claro Video o Blim, que operan sin reglas, hasta la regulación de retransmisión de contenidos (must carry-must offer) establecida en la reforma de telecomunicaciones del 2013-2014, que es excesiva y puede incluso ser considerada como expropiatoria de la propiedad intelectual , dijo a El Economista Federico González Luna, director ejecutivo de la OTI.

Existen derechos consagrados protegidos por diversos tratados internacionales que nuestro país violó al establecer esa determinación de que los contenidos estén disponibles para todos los distribuidores de televisión de paga sin pago alguno (must carry). En otros países se han adoptado modelos más razonables en el sentido de que abren más los espacios a la negociación (entre autoridad y generadores de contenidos) lamentó.

Pero este es sólo uno de los temas de análisis con los que la OTI se relanzó en abril de este año como un órgano de consulta y promoción de la industria en materia de políticas públicas a nivel Iberoamérica. La OTI pasa de ser una organización gestora de derechos de autor a un think tank, una organización de reflexión, de propuestas sobre estos temas acuciantes para la industria , explicó González Luna.

Más contenidos, mejor conectividad es el lema que refleja la dualidad por la cual trabaja la OTI, y su director ejecutivo tiene claro que, para honrar la frase, sus miembros tienen que colaborar como nunca, con más coproducciones y alianzas con productores independientes, que les permitan competir por unas audiencias más exigentes y atomizadas.

Desde que se relanza la organización, uno de los dos pies es contenidos y redes es el otro. Tenemos que generar este mercado de contenidos y tenemos a los principales generadores de la región.

Hoy trabajar de manera conjunta puede ser tan sencillo como hacer acuerdos de distribución y contenidos de distintas plataformas , enfatizó González Luna. En medio de una marcha acelerada hacia la convergencia tecnológica, la organización tiene en su agenda básica cuando menos dos temas más: la regulación de los OTT y el debate sobre la neutralidad de la red. En esta nueva etapa, la OTI tendrá dos reuniones anuales. La última fue en noviembre y la próxima será en Madrid en el primer trimestre del 2017.

Tenemos dos tipos de oportunidades, por un lado, el tema de la convergencia tecnológica. Hablamos de cómo estas plataformas (OTT) están empezando a dominar en Estados Unidos, Europa, pero en nuestra región aún no contamos con toda la infraestructura de conectividad , dijo por su parte Gonzalo Rojón, director del Equipo de Inteligencia de Mercados de la OTI.

Se refirió al ejemplo que encarna Facebook Basics, proyecto de la empresa de Mark Zuckerberg para llevar Internet gratuito a lugares sin cobertura, pero sólo ofreciendo acceso a ciertas páginas web, lo cual ha sido criticado por violar los principios de neutralidad de la red, pues discrimina contenidos.

En la OTI se aglutinan algunos de los mayores generadores y distribuidores de contenidos de Iberoamérica, como Televisa, RCN Televisión, Azteca, Grupo Clarín, Caracol Televisión, Prisa, Izzi o Sky, pero también operadores de servicios como Telefónica y AT&T, por lo que la organización sabe que no hay respuestas en blanco y negro en asignaturas como los OTT y la neutralidad de la red.

No podemos darnos el lujo de ser binarios, completamente a favor o en contra. Tenemos que empezar a adoptar algún término miedo: si va a haber empresas que van a llevar infraestructura a donde no la hay, debemos empezar a considerarlo. No parece una mala idea cuando se tienen países donde la penetración de servicios es muy baja. ¿Qué es mejor, tener acceso a una cierta parte de los contenidos o que se queden sin acceso por quién sabe cuánto tiempo? , expuso.

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