Hoy en día la seguridad es esencial tanto en el mundo físico como en el digital. Lo anterior es específicamente importante en el caso de las instituciones financieras, que actualmente se enfrentan a criminales con técnicas y herramientas cada vez más sofisticadas.

Por si fuera poco, la pandemia también ha obligado a la banca a modernizarse a un ritmo acelerado, lo que representa una verdadera reinvención en los servicios financieros.

HSBC lo sabe y por eso le ha apostado a nuevas tecnologías como la biometría y la geolocalización, que representan verdaderas aliadas en materia de seguridad y prevención de fraude, y que complementan otras medidas de seguridad que actualmente utiliza la banca.

De acuerdo con Mauricio del Pozzo-Ezcurdia, Director Ejecutivo Operaciones de Banca de Consumo y Patrimonial para HSBC México y Latinoamérica, la biometría son las características físicas o biológicas inherentes a las personas, y que al momento de interactuar con las instituciones -como por ejemplo un banco- se convierten en un elemento que permite reconocernos, es decir, autenticar e identificar a la persona.

“La biometría nos ayuda a dar tranquilidad y la seguridad (de) que, con quien estamos interactuando es la persona que dice ser. También ayuda a minimizar los fraudes, muchos (delincuentes) vienen por usurpación de la identidad con una identificación falsa o engaños”, afirmó Del Pozzo-Ezcurdia.

Ejemplificó que “si una persona nos roba el teléfono y tiene acceso a aplicaciones sin controles de biometría, va a poder hacer uso de éstas (incluyendo el realizar compras con la información de pago registrada) a nuestro nombre”, por lo que con la biometría se mitiga el riesgo de fraude.

Al respecto, mencionó que “hoy en día es muy común la ingeniería social, a través de la cual el defraudador busca que tú (el usuario de un banco) le des información general para que pueda utilizarla; la biometría nos ayuda a complementar las medidas de seguridad” para que, “si por alguna razón tú le das esa información, éste no la pueda utilizar”, comentó el directivo.

Respecto a cuáles son los biométricos que actualmente utiliza la banca, Mauricio afirmó en entrevista que “básicamente son cuatro: la dactilar -huella digital-; el reconocimiento facial -el cual ha ido evolucionando para brindar mayor seguridad-; el reconocimiento de voz -la voz tiene características únicas- y el comportamiento biométrico -el cual es diferente para cada persona, y puede manifestarse en cuanto a la forma de utilizar el teclado de una computadora o un teléfono inteligente-.

Otro tema es el de la geolocalización, el cual explicó que son herramientas tecnológicas que identifican un comportamiento geográfico, gracias a los cuales, por ejemplo, se puede alertar a los bancos respecto a un comportamiento inusual del usuario, en caso de que esté en un lugar, y se realice un movimiento en otro completamente distinto.

Pero el mundo físico también requiere de medidas de seguridad, y al respecto el reconocimiento de voz ha sido útil tanto en canales físicos como en centros de contacto telefónicos.

“En canales físicos se utiliza la huella dactilar para poder identificar a la persona que está cobrando un cheque o la apertura en una cuenta de un producto bancario”, en tanto que en los canales telefónicos se apoyan del reconocimiento de voz como medida de validación de la identidad de la persona, mencionó Del Pozzo-Ezcurdia.

Y en referencia a si es seguro que proporcionemos nuestros datos a la banca, afirmó que “tenemos que tener (la) tranquilidad de que el uso que le va a dar la banca es el adecuado”, además de que “somos (la banca) un ente regulado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores”.

No obstante, brindó algunas recomendaciones tales como: cuidar nuestra huella digital como cuidamos nuestra identificación personal; no estar exponiendo más nuestros datos personales de lo que se requiere y no dar password o identificación de las tarjetas en llamadas telefónicas.

Otras recomendaciones son instalar antivirus en teléfonos y computadoras, y dar de alta biométricos en el banco; “son medidas de seguridad adicionales que nos ayudan a que nuestro dinero esté seguro”, finalizó.

El dispositivo no es vulnerable: las personas somos vulnerables

Para David Herrerías, Director de Prevención de Fraudes de HSBC México y Latinoamérica, no hay un dispositivo que sea más vulnerable que otro, debido a que “el dispositivo no es vulnerable, nosotros, las personas somos vulnerables al no tomar medidas de sentido común” para mantenernos seguros.

Como ejemplo de lo que no se debe hacer se encuentra el crear contraseñas basadas en nuestra fecha de nacimiento, el nombre de un hijo o un lugar favorito que publicamos en internet.

Afirmó que las contraseñas deben ser “fáciles de adivinar por nosotros, pero difíciles para los defraudadores”.

Herrerías formó parte del Webinar Laboratorio de Soluciones: “Que no te agarren; protégete del fraude”, en el que también participaron Carlos González Fillad, Director Ejecutivo de Banca Transaccional HSBC México y Latinoamérica y Rafael Valencia González, Coordinador del Grupo de Prevención de Fraudes del Comité de Tarjetas de la Asociación de Bancos de México (ABM).

Respecto al tema de prevención de fraudes, Rafael Valencia mencionó que en la ABM no existe competencia, debido a que el defraudador es el enemigo en común; además de que en esa institución se invita a expertos para conocer cuáles son las mejores soluciones disponibles en el mercado.

Por su parte, Carlos González Fillad afirmó que “México tiene uno de los sistemas de pagos más avanzados en el mundo”, lo que “agiliza la vida transaccional”, pero advirtió que “debemos estar conscientes de los cuidados que debemos tener”.

Añadió que dos de las actividades más comunes de los criminales en la actualidad son el robo de credenciales y el compromiso de correos electrónicos, mismos que utilizan para suplantar la identidad y/o para generar pagos a nombre de otra persona.

Es importante mencionar algunos mensajes en los que todos los especialistas en seguridad y prevención de fraudes coincidieron, tales como la frase: “no me hables, yo te hablo”, en referencia a que los usuarios de la banca nunca deben contestar o brindar información personal vía telefónica -cuando les llamen de un banco-, especialmente si ellos no marcaron.

Otro tema en el que todos coincidieron fue en el que la responsabilidad -respecto a quién debe educar a los clientes en materia de prevención de fraudes- debe ser compartida. Esto es que bancos, gobierno, medios de comunicación, empresas e inclusive la propia familia, tienen esa responsabilidad.

Y finalmente, como parte de las recomendaciones generales mencionaron que “si te llaman, mejor cuelga”, tómate unos minutos para reflexionar y llama directamente desde la aplicación del celular o al centro telefónico del banco.

Si aún se recibe el estado de cuenta en papel, lo mejor es destruirlo o partirlo en pedazos, recomendación que también se extiende a las etiquetas que utilizan los repartidores al realizar entregas en casa, las cuales también deben romperse, para que no se pueda acceder a nuestra información personal.

Añadieron que no hay operaciones urgentes que no ameriten una llamada al banco para verificar la información, además de que debemos mantener actualizados los programas cibernéticos que utilicemos, evitar tener passwords anotados, y adquirir aplicaciones que nos protejan de programas maliciosos (malware) y/o espía (spyware).

En cajeros automáticos es importante rechazar la ayuda de extraños, cubrir con la mano el NIP al momento de teclearlo, mantener a la vista nuestra tarjeta, la cual es de uso personal.

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