Desde que Alberto Fernández resultó el candidato a presidente más votado en las elecciones PASO, por una diferencia de 16 puntos porcentuales sobre el actual mandatario, Mauricio Macri, las empresas energéticas buscan conocer de primera mano cómo piensa el Frente de Todos de su sector.

Tarifas de servicios públicos y el desarrollo de Vaca Muerta y las energías renovables rankean alto en las preocupaciones de las compañías, que desean saber si van a poder continuar con los programas de inversiones obligatorias, girar dividendos al exterior y repagar sus desembolsos.

Al igual que la dispersión de visiones en cuanto a las recetas a aplicar para mejorar la economía, lo cierto es que el kirchnerismo todavía no tiene definido su modelo energético en caso de asumir en diciembre de este año, dado que conviven en el espacio posturas disímiles y encontradas sobre la gestión de Cambiemos, la razonabilidad de los aumentos de tarifas y la prioridad que se le asignará a las exportaciones y al abastecimiento local de gas, por caso.

El diagnóstico compartido es que las tarifas no podrán congelarse por un periodo largo —como ocurrió entre el 2004 y el 2014—, ni que habrá aumentos descabellados hasta que mejore la situación económica y social. Hasta el momento, las pocas certezas vienen del discurso público del candidato opositor más votado el pasado 11 de agosto. “Desdolarizar tarifas”, repite Fernández, sería una de las primeras medidas que tomaría en su gobierno, aunque no será fácil de implementar.

Las tarifas de gas y electricidad tienen tres elementos: el costo mayorista, que en ambos casos está desregulado; la remuneración a las transportistas y distribuidoras, que es un segmento regulado, y los impuestos.

En electricidad, por ejemplo, el Estado paga a través de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico la generación de electricidad a través de contratos en dólares. El megavatio-hora (MWh) cuesta, en promedio, 72 dólares; las hidroeléctricas pueden generar a 25 dólares, mientras que las centrales térmicas más eficientes perciben unos 55 dólares/MWh y una central de energía renovables a biogás puede costar hasta un máximo de 178 dólares/MWh (aunque el promedio renovable ronda los 55 dólares/MWh, gracias a las energías eólica y solar, mucho más baratas).

En estricto off the record, el número uno de una empresa del sector advirtió a El Cronista que “no se pueden pesificar costos que están en dólares. Regularización tarifaria también implica mejora del servicio. Si las tarifas no acompañan la inflación, se va a resentir la calidad”, explicó.

Vaca Muerta

Guillermo Nielsen, uno de los referentes económicos del candidato opositor más votado en agosto, plantea la necesidad de “blindar Vaca Muerta” de los cambios regulatorios habituales en Argentina.

La propuesta consiste en armar un esquema tributario especial, para favorecer la instalación de empresas medianas —como lo que propició el boom del shale oil en Estados Unidos— y asegurar los dividendos de las compañías con un fideicomiso radicado en el exterior.

Por esto, llamó la atención la frase de Fernández, que en España dijo que “no tiene sentido tener petróleo si las multinacionales se lo llevan”.

Impacto por coyuntura económica

Caen 27% envíos uruguayos a Argentina en enero-agosto

La coyuntura económica argentina está impactando en sus socios del Mercosur, y hoy la prensa uruguaya refleja cómo está afectando puntualmente al comercio con Uruguay , que en los primeros ocho meses del año exportó 27% menos a Argentina, en comparación con el mismo período del año previo.

El control cambiario establecido la semana pasada por la gestión de Mauricio Macri, para restringir la compra y venta de divisas estadounidenses, representa una nueva señal desalentadora para los exportadores uruguayos, a los que también se les dificulta encontrar un destino alternativo para la mayoría de las industrias locales.

Los datos compilados por el Instituto Uruguay XXI y divulgados por El Observador indican que, en los últimos 19 años, el pico de ventas hacia Argentina fue en el 2011, con 586 millones de dólares. Desde febrero del 2012 las exportaciones a Argentina cayeron por la entrada en vigor de la Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI).

Tras asumir a fines del 2015, Macri eliminó la DJAI y las exportaciones mejoraron, pero no tanto como se esperaba del otro lado del Río de La Plata. En los primeros ocho meses del 2019, fueron de 207 millones de dólares, una caída de 27% en comparación con el mismo período del 2018, detalló El Observador. Entre los principales rubros exportadores uruguayos a Argentina, destacan autopartes, mezclas de grasas y aceites, y productos químicos.

En Uruguay también bajaron las importaciones, de las que Argentina representa 12% del total. En los 12 meses a julio, el total importado fue de 8,405 millones de dólares, 6.5% menos que lo adquirido en el exterior un año atrás, reportó El País.