El Centro Médico ABC, que desde hace 130 años desarrolla una cultura de ayuda al prójimo en la ciudad, se ha enfocado en atender gratuitamente a la población más vulnerable que circunda su campus médico en Observatorio, al poniente de la Ciudad de México y entre los retos que se ha propuesto está lograr un impacto social en una comunidad lacerada por la pobreza y la violencia, enfocando sus servicios de salud en atender a niñas y niños durante los primeros 2,000 días de su vida.

El programa Los Primeros 2,000 Días, restringido en una primera etapa a 1,000 familias en condición de vulnerabilidad cuyo ingreso no exceda los 5.5 salarios mínimos y que vivan a 2 kilómetros de la zona de Observatorio, es un plan integral que proveerá cuidado prenatal, atención de parto, supervisión de la lactancia materna los primeros seis meses, atención médica del bebé, educación nutricional y, además, trabajo comunitario con las familias y fomento del vínculo materno.

“Estamos convencidos de que para lograr un cambio profundo en la comunidad tenemos que enfocarnos en los niños, porque son el futuro del país, y ese periodo, desde la etapa prenatal hasta los cinco años edad, es fundamental”, comenta la doctora Blanca Margarita Velázquez Hernández, directora corporativa de Responsabilidad Social del Centro Médico ABC.

Vertientes sociales

Explica la doctora que la estrategia de responsabilidad social del hospital American British Cowdray (ABC) tiene dos vertientes principales: educación y formación de personal médico de alta calidad, y atención a la población vulnerable, para las cuales se destina 7.5% de los ingresos del centro hospitalario, en sus dos sedes, Observatorio y Santa Fe.

“Tenemos alrededor de 180 residentes médicos que realizan sus prácticas profesionales y desarrollan conocimientos en 46 especialidades, y creemos que ello contribuye a regresarle a la sociedad médicos bien preparados, técnicamente muy bien formados, y médicos con valores ABC, es decir: calidez, unión, integridad, disciplina, actitud de servicio y responsabilidad.

En esta línea se inscribe la formación que los médicos residentes y estudiantes de medicina interesados de cualquier institución reciben de manera gratuita en el Centro de Educación Médica por Simuladores, equipado con tecnología de vanguardia para realizar prácticas virtuales con modernos equipos y robots inteligentes, con la asistencia y evaluación de personal médico altamente especializado y experimentado.

La segunda vertiente del programa de responsabilidad social tiene que ver con la atención de pacientes económicamente vulnerables, y abarca nueve proyectos de alta especialidad enfocados preferentemente a la infancia, aunque no de manera exclusiva, explica la doctora Velázquez.

Entre estos programas de alta especialidad destacan trasplantes de médula ósea, labio-paladar hendido, cáncer en tumores sólidos, remplazos articulares, nefrotrasplantes, cirugías cardiovasculares y cirugías para movimientos anormales como Parkinson y epilepsia.

“Lo que hacemos es gestionar que estos niños provenientes de familias de escasos recursos sean diagnosticados, que lleguen a nuestro centro hospitalario y reciban la mejor atención, como la que reciben todos nuestros pacientes”, explica la directora de RS del corporativo.

“Lo hacemos de la mano de instituciones públicas, como el Instituto Nacional de Pediatría, el Seguro Popular y los hospitales del Gobierno de la Ciudad de México, ellos nos canalizan pacientes que necesitan una cirugía y nosotros les damos la atención”.

En esta misma vertiente de atención a población vulnerable se inscribe el trabajo con la comunidad aledaña al Centro Médico ABC de Observatorio, donde el corporativo ha emprendido el programa Los Primeros 2,000 Días, cuyo desafío es atender a 1,000 familias en los próximos cinco años, convencidos de que de esta manera el impacto social será verdaderamente integral.

“Estamos conscientes de que tenemos un problema de pobreza y de violencia muy cercano. No podemos venir a trabajar todos los días y no darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor. Nuestro compromiso es trabajar con la comunidad y nuestro objetivo es cambiar el pedazo de México que tenemos aquí cerca”, explica la doctora Velázquez Hernández.

A través de la clínica de beneficencia Brimex y en alianza con el Centro de Desarrollo Comunitario de La Mina y la organización de Cero a 3, emprenderán juntos el programa Los Primeros 2,000 Días. Éste atiende tres aspectos: atención de la salud de la madre y del bebé, una intervención comunitaria que enseña a las familias a manejar el estrés, eliminar la violencia doméstica y planear con los recursos que están a su alcance y, finalmente a fortalecer el vínculo madre-hijo, que es vital para el desarrollo del menor, ya que “si no se fomenta en los primeros tres años de vida del bebé, literalmente sus neuronas se mueren, así de crítico es”, precisa la doctora Blanca Velázquez Hernández.

“Queremos también atender las determinantes sociales de la salud, como son la violencia, la desnutrición y el estrés tóxico sostenido. Cuando un bebé llora y la mamá no lo puede cargar o si tiene hambre y no lo puede alimentar, el cerebro del bebé se encoge. Y estas situaciones de estrés en las familias se dan por diversos factores, pero sobre todo por las carencias económicas, por eso hemos hecho alianza con estos socios, que son especialistas en trabajo comunitario y vínculos familiares para llevar a cabo este programa.

En este acompañamiento a las madres y a sus bebés tienen un aporte especial las damas del voluntariado del Centro Médico ABC. Ellas donan su tiempo para dar soporte y acompañamiento a las mujeres en su proceso de maternidad y cuidado de sus bebés”, destaca la directora Velázquez Hernández.

“Así nacimos hace 130 años, ayudando al prójimo y es una fortuna seguir así, es parte de nuestro ADN”, concluye.

francisco.deanda@eleconomista.mx