Un análisis del Congreso de Estados Unidos plantea que Estados Unidos debe evaluar si ese país ingresa al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT), considerando la mayor presión que sobre ello originó la firma de la Asociación Regional Económica Integral (RCEP, por su sigla en inglés). La RCEP podría cambiar el comercio regional de formas que impacten la actividad comercial de Estados Unidos y los intereses estratégicos más amplios.

El mismo análisis refiere que los primeros estudios generalmente concluyen que la RCEP podría reducir la actividad comercial de Estados Unidos en la región si los miembros cambian el comercio a los competidores de Estados Unidos y las cadenas de suministro se reorientan para capitalizar las reducciones arancelarias y las reglas de origen de la RCEP. Según informes, refiere el mismo análisis del Congreso estadounidense, las empresas chinas que enfrentan la presión de los aranceles estadounidenses han comenzado a trasladar la fabricación a los países de la ASEAN, al tiempo que mantienen redes de abastecimiento en China, una tendencia que podría acelerarse bajo la RCEP.

Al mismo tiempo, algunos países pretenden utilizar la RCEP para ayudar a diversificar las cadenas de suministro de China.

Aunque la RCEP fue concebida por miembros de la ASEAN que durante mucho tiempo han buscado crear una base comercial y de fabricación común, algunos analistas señalan que la RCEP es simbólicamente importante para Beijing: los funcionarios chinos enmarcaron el acuerdo firmado como una “victoria del multilateralismo y el libre comercio”.

Cuando se le preguntó acerca de la conclusión de RCEP, el virtual presidente electo Joe Biden enfatizó que Estados Unidos necesita “establecer las reglas del camino en lugar de que China y otros dicten los resultados”.

Algunos expertos consideran que estos desarrollos reducen la influencia geopolítica de Estados Unidos y refuerzan la necesidad de reconsiderar el compromiso de EU en la región, posiblemente a través de la negociación de su reentrada en el TIPAT, también llamado TPP-11. Asimismo, algunos miembros del Congreso y analistas vieron el TPP como una oportunidad para que Estados Unidos dé forma a las reglas comerciales regionales y globales, y potencialmente influya en las prácticas económicas de China. La RCEP, al igual que la retirada de EU del TPP, puede limitar la influencia económica estadounidense en la región al proporcionar un vehículo de acuerdo comercial alternativo a través del cual China podría beneficiarse económicamente sin tener que reformar sus políticas industriales o adoptar protecciones de propiedad intelectual más sólidas.

roberto.morales@eleconomista.mx