El cine es mejor que la vida , decía el crítico de cine Emilio García Riera, y tenía razón. Marlon Brando en El salvaje (1953) corre libre sobre su moto secuencia tras secuencia, pero la película no tiene ningún plano sobre cómo evitaba que le robaran la moto estacionada en el pueblo que su pandilla tenía tomado. Pasa lo mismo con los personajes de Dennis Hopper y Peter Fonda en la road movie Easy Rider (1969). Billy y Wyatt recorren medio Estados Unidos entre maleantes y en ningún momento comentan algo sobre el pago del seguro de sus motos. No existe tampoco en Ghost Rider (2007) un plano en el que, al bajar el cadavérico héroe de la moto adquirida a plazos en el mismísimo infierno se le vea poner la alarma a su vehículo.

Es bien sabido que la mejor opción para educarse emocionalmente es el cine, pero es la peor si se trata de aprender a cuidar la motocicleta. Tratando de cubrir este vacío pedagógico, El Economista te hace algunas recomendaciones que te ayudarán a bajar el riesgo de que te sea arrebatado tu caballo de acero.
 

Cuidando tu moto



Según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), en su reporte anual del 2016, los índices de robo con violencia de automotores supera a los de robo de vehículos estacionados. Ecatepec encabeza la lista de los municipios con la mayor cifra de robos con violencia, seguido en el Valle de México por Tlalnepantla, Nezahualcóyotl, Naucalpan e Iztapalapa. Números del 2015 provenientes de las aseguradoras arrojan los siguientes datos: en la capital del país fueron robadas 1,737 motocicletas, de las cuales, 8 de cada 10 fueron sustraídas con violencia. La mayor incidencia de robos se registraron entre las 7:00 y 9:00 y las 18:00 y 20:00 horas.

Si en este punto estás pensando que hubiese sido mejor idea comprar una tanqueta de guerra, pero ya te has encariñado con tu moto, tienes las siguientes opciones:
 

1. Candados de disco



Los candados están diseñados para colocarse en los frenos de disco de las motocicletas, evitando que sean rodadas al estar estacionadas. Algunos modelos de estos candados ofrecen una alarma que se activa si registra un movimiento, acompañados por controles remotos para encender y apagar esta protección.

Los precios varían de acuerdo a la resistencia del material que los conforma, así como si la alarma requiere baterías externas o es recargable. Te recomendamos, si te decides por esta opción, invertir en aquellos de acero templado, resistentes al agua y con batería recargable.
 

2. Cadenas



Fáciles de transportar, al igual que los candados, sirven para inmovilizar el vehículo mientras se encuentra estacionado. Posibilitan asegurar las motos a un objeto fijo del mobiliario urbano. Las hay desde las más económicas de las que puedes comprar un tramo en cualquier ferretería, hasta las especializadas, con cerradura de combinación o con cerrojo de llave de seguridad. Recomendamos ampliamente los cables de acero con protección de un material impermeable y cerradura de combinación, que evita que satures tu llavero con más llaves.
 

3. Candados en U



Algo más costosas que las cadenas por ser más resistentes a los intentos de corte, ofrecen una mayor seguridad al bloquear las ruedas de la motocicleta. La sugerencia es comprar uno hecho con fibra de carbono, que son muy ligeros y resistentes.
 

4. Medidas de seguridad remotas



Equipadas con localización por GPS y/o bloqueo del motor, éstas pueden entrar en las medidas para evitar ser robado con la moto en circulación. Ya sea que se rastree la motocicleta con el GPS tras ser sustraída o que se apague el motor por vía remota con un control o app en el smartphone, algunos de estos dispositivos vienen acompañados de un sistema de servicio de soporte técnico que auxilia al propietario para rastrear el vehículo, o incluso para ayudarte recuperarlo, por una cuota mensual o anual.
 

5. Medida extrema



Algunos motociclistas experimentados suelen invertir la posición de la palanca de cambios de su motocicleta. La idea es que el ladrón, al intentar huir con la moto, se vea en dificultades para conducirla, lo que le llevará a abandonar la empresa. Si cuentas con la herramienta y habilidad para usarlas, puedes hacerlo tú mismo. De no ser así, tendrás que llevarla a un mecánico especializado en motos, y después habituarte a la nueva forma de hacer los cambios.
 

Marlon Brando compra un seguro



Bancomer sólo asegura motocicletas Harley-Davidson durante el lapso en que su crédito esté vigente. Las Harley nuevas sólo se venden en agencia oficial, por lo que existe la posibilidad de un autofinanciamiento. El seguro de Bancomer ofrece la posibilidad de continuar con la póliza luego de que la motocicleta haya sido liquidada en su totalidad.

Banorte cuenta con un seguro para cualquier marca de motocicletas. Pide como requisitos que la moto sea de uso particular y cuente con placas de circulación nacional. Entre los beneficios que cubre esta póliza se encuentran: daños materiales, pérdida total por daños materiales, rotura de cristales, robo total, responsabilidad civil por daños a terceros, gastos médicos de ocupantes, asistencia jurídica y vehicular, además del seguro de vida. Entre sus restricciones, no aceptan motos repartidoras o de mensajería o de cualquier otro uso comercial, siendo además la cantidad de 500,000 pesos el valor máximo a asegurar.

En el caso de las aseguradoras especializadas, Mapfre es la que brinda más opciones para asegurar, desglosando sus planes en: Seguro de Moto Élite, Amplio, Limitado y Responsabilidad Civil. En su apartado de cotización, los modelos 2000 son los últimos que abarcan; mientras que en su apartado de marcas, sí cuentan con una gran variedad.
 

Cuidados extras



El resto de las recomendaciones de seguridad para evitar ser robado son estacionar la moto en lugares transitados e iluminados, viajar en grupo, estar atento a los espejos para vigilar que nadie te aceche, bloquear la dirección de la moto cuando te estaciones (el switch de encendido de la moto cuenta con una posición para esta acción).

Por último, y si eres víctima del delito, deja el heroísmo para el cine, y no opongas resistencia a los hampones. Vive para rodar otro día.

luis.martinez@eleconomista.mx