El turbo cargador es un invento que solucionó la necesidad de obtener la mayor potencia mediante la introducción de aire a presión a la cámara de combustión.

Primero se aplicó a la aviación a principios del siglo pasado, pero fue hasta la década de los años sesenta que la industria del automóvil lo adoptó para ser equipado en un vehículo de pasajeros.

Hoy este dispositivo es muy común gracias a que obtiene mejores cifras de potencia y par, de motores de baja cilindrada sin que el consumo de combustible se vea afectado.

Pero si bien es muy confiable y duradero, es necesario poner atención a consejos básicos de cuidado. Para el Ingeniero Chimal éste es un avance trascendental en la industria: “los turbos ayudan a que el aire entre mucho más rápido al motor y podamos tener un mejor desempeño en la conducción. Esto ocurre a través de una propela que acelera la entrada de aire hacia el múltiple de admisión para que así podamos tener una mejor combustión y rendimiento del motor.” Gracias a su experiencia de más de 20 años en la marca alemana recomienda los siguientes cuidados:

1.- El tipo de aceite debe ser de la mejor calidad tanto para el motor como para el turbocargador. Recordemos que las partes móviles se someten a altas temperaturas y a cargas de trabajo muy demandantes.

2.- Vigilar la temperatura de funcionamiento idónea. “Revisar que la temperatura de operación del agua esté en 90 grados o que nos marque el testigo del tablero de instrumentos que está en la posición ideal. Debajo de ese nivel debemos evitar acelerones fuertes para que no se dañen motor y turbo.”, aconseja el Ing. Chimal.

3.- Así como debemos esperar alcanzar la temperatura ideal de operación, al llegar a nuestro destino es vital aguardar a que disminuya la temperatura tanto del motor como la del turbocargador. Para ello el experto de Audi aconseja “dejar que el aceite se enfríe para que no se dañe el turbo y no se carbonice, ni tengamos problemas en la cámara de combustión. Recomiendo dejar a marcha de ralentí entre 5 y 7 minutos”.

Ralentí es el régimen mínimo de revoluciones por minuto al que trabaja un motor y lo alcanza cuando arrancamos el motor y lo dejamos funcionar sin acelerar.

4.- Usar combustible adecuado. “Me refiero al octanaje necesario para un motor turbo, cargar una gasolina con menor octanaje provocará falla deel motor y del desempeño”

A los puntos anteriores el Ing. Chimal agrega aspectos a revisar cuando nuestro vehículo ingresa a taller para cumplir con sus servicios de mantenimiento. Por ejemplo, considera atinado revisar el estado de los manguitos, y que se esté descarbonizando constantemente el motor para evitar que tanto la válvula EGR y los elementos que entran en juego no se llenen de carbón.

Aclara también que un turbocargador no requiere mantenimiento alguno pues una de sus características es que se trata de un  componente sellado. Sin embargo para que no presente descomposturas es imperativo seguir cada uno de los consejos anteriores.

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