Las restricciones que el Gobierno argentino anunció para las próximas tres semanas para contener el avance del coronavirus, ponen en jaque a la gastronomía nocturna, uno de los sectores que resultó más castigado por la cuarentena y que ahora deberá cerrar sus puertas a las 23 horas.

Con preocupación, los empresarios de restaurantes y bares anticipan un impacto letal. Para los referentes del negocio, las limitaciones serán un knock-out fulminante y advierten que no resistirán un segundo cierre. Y dan números: esperan que la facturación llegue hasta un 80% por debajo de la prepandemia.

Entre marzo y diciembre de 2020, cerraron más de 10,000 comercios en la Argentina. Se estima que, ahora, bajarán las persianas 15,000. Ya se perdieron más de 150,000 puestos de trabajo y corren peligro otros 200,000. La baja representa, a la fecha, un 20% de la industria.

Los datos son aportados por el movimiento "No más sillas al revés", una iniciativa que nació en la cuarentena y se fortaleció como un grupo de lucha que reúne a los principales empresarios del sector. Ya preparan amparos judiciales para revertir la medida. La primera reacción fue la organización de un cacerolazo este miércoles a la medianoche, en rechazo a la decisión.

Para este viernes a las 10:30 horas, convocaron a una movilización frente a la Quinta de Olivos. El miedo es que las restricciones se extiendan más allá de las tres semanas que prevé de duración inicial el Gobierno.

El grupo, además, publicó una petición en la plataforma Change.org, llamada "Hospitalidad en rojo", que ya recolectó más de 165,000 firmas. Los pedidos a las autoridades nacionales y porteñas son concretos: reclaman la vuelta del ATP, la rebaja del IVA, la exención de Ingresos Brutos hasta fin de año y la financiación del pago de deudas, además de la revisión del horario de funcionamiento.

También solicitan que haya una reforma impositiva, ya que, aseguran, la carga tributaria es la más pesada de la región. Comparado con Chile, por ejemplo, el costo laboral por empleado es un 70% mayor.

“La cultura es segura”

Por otro lado, el ministro de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, Enrique Avogadro, advirtió que "cerrar a las 22 horas es una herida de muerte para un sector que demostró en estos meses que la cultura es segura".

"Está pandemia significó un golpe muy fuerte para la actividad cultural de la Ciudad de Buenos Aires: museos, cines, bibliotecas, teatros, centros culturales, productoras, debieron cerrar súbitamente, perjudicando a miles personas dado que la cultura ocupa una dimensión central en nuestra vida", agregó.