Para concretar el mercado competitivo mexicano de gasolinas, la infraestructura de Petróleos Mexicanos (Pemex) no será suficiente, por lo que diversos proyectos privados de transporte, almacenamiento y puntos de venta se encuentran en distintas etapas de ejecución y según el gobierno mexicano detonarán inversiones de hasta 16,131 millones de dólares en la próxima década.

Para empezar, están los poliductos conectados a terminales de almacenamiento que ya cuentan con un permiso o incluso han elaborado sus respectivas temporadas abiertas para apartar capacidad a usuarios. En este rubro, las inversiones antes de que arranquen los proyectos, en su mayoría en el 2018, serán de 2,300 millones de dólares.

Los cuatro proyectos en firme que anunció el gobierno son: el poliducto de Monterra Energy, con una terminal de almacenamiento y un poliducto de 270 kilómetros que irá del puerto de Tuxpan, Veracruz, a Tula, Hidalgo, con una capacidad de 100,000 barriles diarios de transporte de diesel y turbosina. También avanza el poliducto INI4, de Invex, con tres terminales de almacenamiento y un poliducto de 265 kilómetros que irá de Tuxpan a Tizayuca, Hidalgo, que transportará 140,000 barriles diarios de gasolinas y diesel.

En el norte, están el poliducto Frontera Norte de las compañías Dos Águilas y Howard Energy, que tendrá cuatro terminales de almacenamiento y un poliducto de 460 kilómetros que transportará 90,000 barriles diarios de diesel y turbosina desde Corpus Christi, Texas, hasta Nuevo Laredo, Tamaulipas, y Santa Catarina, Nuevo León. También de Tuxpan al centro se llevará a cabo el proyecto de Sierra Oil and Gas, Grupo TMM y TransCanadá, que consiste en una terminal marítima, una de almacenamiento y reparto terrestre y un ducto de 265 kilómetros y capacidad operativa de 100,000 barriles diarios de productos.

Pero además están los permisos otorgados para transporte ferroviario que requerirán de inversiones de 1,500 millones de dólares para cuatro proyectos: Ferrocarril Mexicano, que irá de Baja California a Colima; Kansas City Southern, desde Cadereyta, Nuevo León, hasta Coatzacoalcos, Veracruz, y Lázaro Cárdenas, Michoacán; la Línea Coahuila-Durango; la de Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec por Valladolid y Mérida, Yucatán, y el de Ferrosur, para el puerto de Veracruz y Coatzacoalcos.

En almacenamiento y distribución, hay permisos para nueve proyectos con inversiones de 331 millones de dólares para construcción de terminales en Baja California Sur, Tamaulipas, Estado de México, San Luis Potosí, Guanajuato, Veracruz, Yucatán y Chiapas.

Finalmente, por cada estación de servicio nueva se realiza una inversión de 1 millón de dólares, por lo que en este rubro se esperan inversiones de 12,000 millones de dólares en la próxima década de duplicarse el número de gasolinerías que actualmente existe en el país y llegar a 24,000 estaciones de servicio en todo el territorio. Ésta es la meta del gobierno, dado que el país cuenta con una estación de servicio por cada 10,600 habitantes, mientras que Brasil, con una demanda similar de combustibles, tiene una gasolinería por cada 5,158 personas. En México, esta meta es factible, dijo el presidente de la CRE, porque además 40% de los municipios a nivel nacional no cuenta con una gasolinería.

Hasta el momento hay 28 estaciones de servicio que han dejado la marca Pemex para vender con las banderas de EcoGas, OxxoGas, PetroSeven, Nexum, Hidrosina, Combured y La Gas.

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