El comercio electrónico sigue creciendo sin normas a nivel global, lo que se ha convertido en uno de los grandes pendientes en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

En 2019, el comercio electrónico alcanzó los 3.6 billones de dólares, con una perspectiva de seguir escalando en forma permanente.

De acuerdo con el portal de estadísticas Statista, se espera que en 2020 los ingresos por comercio electrónico en China sumen 1 billón 066,000 millones de dólares, seguidos por los de Estados Unidos (386,400 millones), Japón (99,900 millones), Reino Unido (92,200 millones) y Alemania (83,400 millones).

Por su parte, McKinsey proyecta que el e-commerce global podría agregar entre 1.3 y 2.1 billones de dólares en comercio internacional para 2030, impulsando el comercio en bienes manufacturados.

Pero el comercio electrónico no tiene reglas multilaterales, sin que hasta ahora esté claro si los miembros de la OMC podrán llegar a un acuerdo sobre esta materia en la próxima reunión ministerial programada para 2021.

Actualmente, un grupo de más de 80 miembros de la OMC está negociando un acuerdo plurilateral sobre comercio digital, con el objetivo de establecer nuevas reglas de comercio internacional.

Estados Unidos busca un amplio acuerdo de comercio digital para hacer permanente la moratoria de la OMC sobre aranceles vigente desde 1998, así como para abordar las barreras y prácticas discriminatorias, como la localización de datos. Algunas partes proponen abordar las barreras de facilitación del comercio digital (por ejemplo, el uso de tecnología para la documentación e inspección de aduanas) para promover aún más el comercio electrónico.

Aunque participan países desarrollados y en desarrollo, incluida China, algunos miembros, como India, han optado por no participar.

El actual director general de la OMC, Roberto Azevêdo, se ha pronunciado a favor de realizar en general negociaciones que incluyan a los 164 miembros de la OMC, advirtiendo que si los gobiernos no quieren o no pueden definir las reglas del juego, entonces estas reglas serán establecidas por partes privadas, “incluso menos representativas, y aún menos propensas a generar ganancias para todos”.

“Era una realidad ineludible que había otras cuestiones muy reales que debían abordarse en la OMC. Por poner un ejemplo, simplemente no era aceptable que la OMC estuviera en el siglo XXI, tras décadas en una profunda revolución digital, sin discusiones verdaderamente consecuentes sobre el comercio digital”, dijo Azevêdo, en un discurso el pasado 23 de julio.

Los acuerdos plurilaterales han estado en el GATT y luego en la OMC desde la creación de ambos. Pero el hecho es que cualquier nuevo acuerdo flexible no multilateral (entre un grupo limitado de miembros) inevitablemente planteará importantes cuestiones prácticas y sistémicas.

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