Existen pronósticos donde se asegura que el avance de la comunicación y el comercio virtual reducirían paulatinamente el protagonismo de las ciudades. Sin embargo, las grandes urbes continúan creciendo y sus centros urbanos disfrutan de un atractivo en aumento que deja en un segundo plano a los suburbios. La gente sigue prefiriendo vivir en las ciudades, y no hay indicios que señalen una disminución de la densidad urbana en un futuro cercano. El desafío para los gobiernos será mantener la calidad de vida de sus ciudadanos concentrándose especialmente en la movilidad urbana.

Gracias al avance de la tecnología y su aportación para que las ciudades sean más inteligentes, la tecnología está logrando mayor eficiencia a la hora de atacar los problemas de movilidad. El concepto de ciudad inteligente se encuentra asociado a poblaciones conectadas en red las 24 horas del día, los 365 días del año, donde el gobierno tiene la tarea de intermediar flujos de información y coordinar actividades con el objetivo final de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos en un sentido amplio (participación ciudadana, tráfico, contaminación ambiental, ecología, entre otras). 

El concepto de Ciudades Inteligentes, se refiere al uso de la tecnología para mejorar y agilizar la planificación y la prestación de servicios públicos actuales y futuros, poniendo a los ciudadanos, la administración de la ciudad y las infraestructuras específicas del dominio y los proveedores de servicios, en comunicación de una manera más eficiente.

Más de 28 ciudades en el mundo serán Ciudades Inteligentes en 2025, y de ellas, más del 50% estarán ubicadas en Europa y América del Norte.

Al igual que en nuestro cuerpo humano, donde el cerebro se encarga de dirigir, conectar y coordinar todos los órganos y sus funciones. Una ciudad inteligente debe conectar a los ciudadanos con los servicios que ofrece una ciudad a través de un Centro de Comando Digital Integrado (Comand Center digital (DCC) por sus siglas en inglés).

Un DCC ayuda a los líderes gubernamentales a gestionar entornos urbanos complejos, eventos y emergencias con una solución que ofrece información operativa, visualización de datos integrados, colaboración casi en tiempo real y análisis profundos para mejorar la eficacia continua de las operaciones de la ciudad, planificar su crecimiento, coordinar y gestionar el esfuerzo de las respuestas.

Parte de los objetivos de un DCC, es que todas las fortalezas mencionadas anteriormente, brinden eficiencia y eficacia, por lo tanto, un mejor servicio al ciudadano y ahorros sólidos. También, que proporcione mapas integrados con activos y dependencias, paneles en línea, informes personalizables y procedimientos operativos interactivos para mejorar las operaciones de la ciudad.

Muchas ciudades están implementando reformas que, poco a poco las llevarán a ser más “inteligentes”. Pero el verdadero cambio se verá en un futuro cercano con la convergencia de dos procesos que explotan el avance tecnológico y que, hasta ahora, se han desarrollado en paralelo.

Por un lado, los gobiernos han invertido recursos en promover y desarrollar el uso de nuevas tecnologías de la información para interactuar con sus usuarios (gobierno electrónico o e-Government). El objetivo principal es mejorar el bienestar y calidad de vida de los ciudadanos así como eficientar el funcionamiento interno y externo de la administración gubernamental. Un ejemplo es la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que ha implementado reformas como el manejo digital de expedientes (firma digital y expediente electrónico), o el Sistema Único de Atención al Ciudadano (SUACI) que permite que los habitantes puedan sacar turnos, realizar reclamos y denuncias de manera remota, por medio de una aplicación. Otro ejemplo es el “Desafío de Smart Cities” patrocinado por el Departamento de Transporte de los Estados Unidos (DoT), donde la ciudad ganadora, Columbus, Ohio, recibió una donación DoT junto con el apoyo de Vulcan Philanthropies. Colectivamente, sector privado y gobierno, invierten para transformar el transporte en Columbus. Parte de lo que se tiene planeado hacer es compartir el viaje que puede conectar mejor a las comunidades de bajos ingresos a su ciudad, lo que seguramente resultará en beneficios económicos, inclusión ciudadana y mejores resultados de salud.

Las ciudades con sistemas de gobierno electrónico son más ágiles. Pueden utilizar paneles de control (dashboards) en tiempo real y esto a su vez facilita, entre otras cosas, la gestión por resultados y el manejo expeditivo de procesos administrativos. Por otro lado, el avance tecnológico y la mayor conectividad en la población han transformado el teléfono móvil en el elemento primordial para los usuarios a la hora de buscar y recibir información, tomar decisiones y ejecutar transacciones online. En este sentido, algunos medios de transporte como Uber, han demostrado que la calidad del transporte urbano puede mejorar significativamente con el simple uso de apps para solicitar y monitorear vehículos. Solo es cuestión de tiempo para que los gobiernos puedan hacer uso completo de la tecnología aplicada para beneficio de la sana convivencia entre sus ciudades y sus habitantes.

Víctor Carrillo es socio líder nacional de Sector Público de Deloitte.