El Presidente chileno Sebastián Piñera, junto con la ministra de Energía, Susana Jiménez, anunciaron el plan de descarbonización que contempla el cierre de ocho termoeléctricas por 1,047 MW (de un total de 28 existentes) en un plazo de cinco años; éstas representan 19% de la capacidad de centrales a carbón.

Las autoridades informaron que, además, se acordó el compromiso de constituir mesas de trabajo cada cinco años para fijar nuevos programas de cierre para avanzar a un retiro total del parque a carbón hacia el año 2040, para ir incorporando en el análisis los impactos económicos, sociales y ambientales.

De esta forma, el nivel de emisiones del sector eléctrico será de 4 millones de toneladas de CO2 por año.

El anuncio del gobierno se enmarca en un trabajo que se desplegó con la mesa de la descarbonización el año pasado. De esta instancia, desde en enero de este año se comenzó sucesivas reuniones con las empresas para establecer el cierre de sus respectivas centrales a carbón.

En la ceremonia participaron los ejecutivos de las principales compañías y líderes empresariales, quienes luego detallaron al mercado los impactos de la medida.

El presidente Sebastián Piñera destacó que “gracias a un acuerdo durante los próximos cinco años vamos a sacar de la producción ocho centrales a carbón, que van a permitir una reducción en el aporte que hacen estas centrales a la matriz energética de 20 por ciento”. Agregó que otra meta es “que hacia el año 2040 tener la matriz energética descarbonizada y que al 2050 Chile sea un país carbono neutral, es decir, que todo lo que emitimos sea absorbido, por eso hay que avanzar a energías renovables en la matriz energética”.

El mandatario precisó que “las ocho centrales que cesa en su producción quedarán por un plazo de cinco años en etapa de reserva estratégica para ser llamadas a operar si es que fuera necesario para asegurar la previsión de energía en el país”.

Empresas dan detalles

La italiana Enel informó las condiciones bajo las cuales se darán de baja las centrales a carbón que poseen en Chile. La primera en salir será Central Tarapacá, de 158 MW, en el 2020, y de Bocamina 1, de 128 MW, en el 2023. La central Bocamina 2, la unidad más nueva del grupo, de 350 MW, quedará para el 31 de diciembre del 2044.

Por el cierre de las primeras dos centrales, la empresa tendrá un deterioro de 290 millones dólares este año. Agregaron que los efectos financieros de Bocamina 2 no fueron posibles de determinar.

“Como grupo hemos venido liderando la transición energética hacia una matriz limpia y sustentable, y hoy confirmamos nuestro compromiso firmando un acuerdo que prevé el cierre progresivo de nuestras centrales a carbón, reduciéndolas a la mitad no más allá del 2023”, explicó Paolo Pallotti, gerente general de Enel Chile, en un comunicado.

AES Gener, ligada al grupo norteamericano AES Corp, tiene 3,019 MW de capacidad instalada a carbón. Al 2024, la empresa comprometió el retiro de 322 MW correspondientes a las centrales Ventanas 1 y 2, las que habían sido puestas en servicio en 1964 y 1977, respectivamente.

Engie, la empresa más avanzada en este proceso, dado que ya había anunciado el retiro de centrales con esta tecnología —las unidades 12 y 13 de la Central Tocopilla, lo que se producirán en las próximas horas—, indicó que el 1 de enero del 2022 pasará a desconectar las unidades 14 y 15 de la misma central. Este compromiso se podría extender máximo hasta el 31 de mayo del 2024 si la empresa no desarrolla nuevas fuentes de generación renovable. Además, reconoció un ajuste preliminar negativo por menor valor de sus activos por 63 millones de dólares.