El gobierno federal decidió este martes inyectar "oxígeno artificial" a Petróleos Mexicanos (Pemex) por 65,000 millones de pesos, bajo el argumento de elevar su producción durante la crisis económica; mientras que la empresa petrolera adeuda a sus proveedores del sector privado 140,000 millones de pesos, y el presidente Andrés Manuel López Obrador rechaza en apoyar a las empresas, acusó José Enoch Castellanos, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra).

Esto, dijo, es un claro mensaje de que el jefe del Ejecutivo "sigue dándole prioridad a sus proyectos fallidos (Pemex), que en lugar de atender al grueso de los sectores que soporta al empleo formal, al grueso de las empresas".

En videoconferencia de prensa, el dirigente de la industria de la transformación en México explicó que al apoyar a Pemex y no a las empresas llevará a que una mayor parte de la población pase a la pobreza y a la informalidad, al generar círculo vicioso al gobierno, pues este no tendrá recursos por el menor ingreso de impuestos y luego repartir a sus programas sociales (...)".

En el Diario Oficial de la Federación, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público decretó beneficios fiscales a los contribuyentes como Pemex, bajo la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos, en donde argumenta un estímulo fiscal por 65,000 millones de pesos, el cual "no darán lugar a devolución alguna ni tampoco constituirán ingresos acumulables para fines fiscales".

Enoch Castellanos afirmó que este apoyo fiscal a Pemex, "es meterle dinero para que se pierda".

"Creo que el gobierno federal está jugando una apuesta muy riesgosa al futuro de todos los mexicanos que puede terminar muy mal, no sólo en crisis económica sino en crisis social, si se incrementa la cantidad de pobreza, no van a tener dinero ni los impuestos que les alcancen", acusó el líder de la Canacintra.