El sector empresarial alertó que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se pueda convertir en un “monopolio absoluto” en el ramo eléctrico con los cambios que pretende al limitar la participación privada, con lo cual enviaría una señal negativa en la credibilidad de México ante los inversionistas nacionales e internacionales.

“Cualquier propuesta de modificación a las leyes y reglas vigentes debe ser fruto de un vasto diálogo democrático, abierto a todas las partes involucradas y no sólo a una. Pretender cambios sin un amplio consenso, y, peor aún, buscar imponerlos sin la participación de todo el sector y sin valorar las consecuencias que tendrían esos pretendidos cambios podría afectar de manera determinante el desarrollo social y económico del país”, advirtió la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).

El gobierno mexicano busca revertir esquemas de participación privada que vienen desde 1992. Además, busca darle fin a la regulación que favorece la participación privada en el sector a causa de la reforma energética, criticó.

En días recientes se conoció un documento de la CFE que detalla una serie de peticiones a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y a la Secretaría de Energía (Sener) que, de llevarse a la práctica, afectarían de manera relevante el funcionamiento del mercado eléctrico nacional y a la participación de la Iniciativa Privada en el mismo.

“Algunas de las medidas propuestas por la CFE en el documento referido afectarían de manera negativa a cientos de empresas privadas, desde el lado del usuario final industrial o comercial, como del inversionista privado en generación, y a miles de contratos firmados entre éstas”, afirmó.

La Concamin, que dirige Francisco Cervantes, pugnó por un sector eléctrico nacional que requiere de un regulador independiente y fuerte que vele por el respeto de todos los participantes a las leyes y reglas establecidas, máxime en un sistema donde hay un agente dominante (CFE), que realiza en modalidad de monopolio ciertas actividades reservadas para el Estado, como son la transmisión, la distribución y la generación nuclear, y que cuenta con el mayor porcentaje de la generación del país, cercano a 55 por ciento.

Los industriales exigieron “piso parejo para todos” y de una “CFE fuerte” desde el punto de vista económico, así como de la eficiencia y competitividad de esa empresa, pero no de medidas impositivas implementadas sin el necesario diálogo y consenso.

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