El nuevo presidente estadounidense, Joe Biden, enfrenta una fuerte presión por parte de potencias económicas en la agenda del comercio internacional de Estados Unidos, destaca Roberto Zapata, socio senior en Consultores Internacionales Ansley.

“La Administración Biden estará presionada por tres temas urgentes: la evaluación del Acuerdo con China, la renovación de la Autoridad de Promoción Comercial (TPA, por su sigla en inglés) y reactivación de negociaciones con Unión Europea”, dijo Zapata.

El gobierno de Estados Unidos está en la coyuntura de extender la TPA para acuerdos comerciales y de inversión, la cual vencerá a partir del próximo 1 de julio.

La TPA otorga al ejecutivo estadounidense la facultad de llevar a cabo negociaciones comerciales, y presentar los acuerdos firmados al Congreso, para que éste los ratifique o desapruebe, sin modificar su contenido.

Sin ella, las posibilidades de éxito de cualquier negociación disminuyen seriamente, ya que la administración en curso no puede garantizar que los resultados de la negociación se aprueben por el legislativo en sus términos.

En paralelo, según Zapata, la Administración Biden buscará la reactivación económica, al tiempo que continuará con el uso de herramientas para afianzar objetivos de seguridad nacional.

También priorizará el enforcement (forzar el cumplimiento) sobre disposiciones laborales, de protección del medio ambiente, propiedad intelectual y otros compromisos internacionales.

En particular, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) tiene nuevas disposiciones que afectan las disputas laborales y ambientales y que transfieren la carga de la prueba a la parte demandada de que una queja afecta el comercio y la inversión a menos que se demuestre lo contrario.

Además, el T-MEC incluye un mecanismo de respuesta rápida para las quejas sobre los derechos de los trabajadores en las instalaciones cubiertas, el monitoreo de la reforma laboral mexicana, la creación de un nuevo comité interinstitucional sobre trabajo con requisitos de presentación de informes al Congreso de Estados Unidos y disposiciones mejoradas sobre violencia contra los trabajadores y trabajo forzado.

El 10 de diciembre de 2019, Estados Unidos, Canadá y México acordaron un protocolo de enmienda al texto original del T-MEC. Las revisiones incluyen modificaciones a elementos clave del texto original con respecto a la solución de controversias, disposiciones laborales y ambientales, protección de los derechos de propiedad intelectual y requisitos de acero y aluminio en las reglas de origen de la industria automotriz.

Compuesto por 34 capítulos y 12 cartas laterales, el T-MEC retiene la mayoría de los capítulos del TLCAN, haciendo cambios notables en las disposiciones de acceso al mercado para los productos automotrices y agrícolas, en reglas tales como inversiones, adquisiciones gubernamentales y derechos de propiedad intelectual, y a las disposiciones en materia laboral y medioambiental.

También se abordan nuevos problemas, como el comercio digital, las empresas estatales y la desalineación monetaria. Vigente desde el 14 de febrero de 2020, el acuerdo “Fase 1” entre Estados Unidos y China incluye compromisos de China para comprar un adicional 200,000 millones de dólares en productos estadounidenses desde los niveles de 2017 en cuatro sectores (bienes manufacturados, servicios, productos agrícolas y energía) durante los próximos dos años. Finalmente, las negociaciones sobre el  acuerdo de libre comercio e inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP) se suspendieron a finales del 2016.

Trade on fire

Durante su mandato, Donald Trump dio un giro radical en la agenda comercial de EU y varios de los cambios iniciados quedaron a medio camino, por lo que tocará a Joe Biden retomar o rectificar temas como:

• La evaluación del acuerdo de Fase 1 EU-China mediante el cual se daba una tregua en su guerra comercial bajo el compromiso de Beijing para comprar 200,000 millones de dólares adicionales cada año en productos estadounidenses manufacturados, servicios, productos agrícolas y energía.

• Verificar el enforcement (forzar el cumplimiento) sobre disposiciones laborales, de protección del medio ambiente, propiedad intelectual y otros compromisos internacionales en acuerdos como el T-MEC.

• Las negociaciones sobre el acuerdo de libre comercio e inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP, por sus siglas en inglés), que se suspendieron a finales de 2016.

• Resolver el bloqueo de EU a la renovación del órgano de resolución de disputas dentro de la OMC.

• Extender la Autoridad de Promoción Comercial (TPA) para acuerdos comerciales y de inversión, la cual vencerá a partir del próximo 1 de julio.

roberto.morales@eleconomista.mx