En México, Bacardí tiene tres instalaciones industriales: en Tultitlán, Estado de México; La Galarza, Puebla, y Arandas, en Jalisco. En sus plantas, según Juan Piñera, director de Operaciones de Bacardí México,   tienen un acuerdo con una compañía para que suministre energía eléctrica, generada de fuentes naturales, especialmente eólica, por lo cual, 95% de la energía que utilizan las plantas es generada con energía eólica.

En el recorrido dentro de las 30 hectáreas que comprende la planta de Bacardí Tultitlán, Estado de México, destacan dos grandes monumentos a la arquitectura moderna. Son simples, minimalistas y con una vasta historia que contar. El edificio de envasado fue diseñado por Félix Candela y se construyó en dos fases: la primera de 1958 a 1960 y la segunda en 1971. La construcción es la muestra perfecta de la combinación de la pureza de formas; cubre una superficie de 5,000 m2 con una capacidad para hospedar 400,000 barricas.

El otro monumento fue diseñado por Ludwig Mies van der Rohe, quien hizo el edificio administrativo. La descripción de la estructura es sencilla, tal cual como es la planta, rectangular con 8 metros de altura distribuidas en primero y segundo piso, es plano, con 52 metros de largo y 27 metros de ancho. Dentro de él podemos ver parte de la historia de la marca del murciélago, que tiene presencia en 176 países.

Carlos Felici, director de Asuntos Corporativos de Bacardí, destacó el cuidado del ambiente, tan es así que de las 10 toneladas de basura que se producen, 8 se convierten en energía, esta cifra depende de la temporada de producción.

Prácticas sustentables

La empresa Bacardí México fue reconocida con el galardón de Empresa Socialmente Responsable por quinto año consecutivo, otorgado por el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), debido a su compromiso con el cuidado al medio ambiente y a sus prácticas sustentables.

En la planta de Tultitlán implementan el Programa Cero Residuos, cuyo objetivo es evitar que algún desperdicio llegue al relleno sanitario. Además, implementaron en el 2018 la iniciativa con la Fundación para la Investigación Social, para recolectar las botellas de vidrio vacías en los centros de consumo, por ejemplo, bares y restaurantes de la Ciudad de México. El programa estableció 45 puntos de recolección. Aproximadamente, se han reciclado 130 toneladas de vidrio, 45 toneladas de cartón, 4.5 toneladas de PET y 0.8 toneladas de aluminio. También fomentan la práctica del reciclaje en sus trabajadores, pues los impulsan a que separen la basura y lleven a la planta aquellos materiales que pueden reciclarse, como cartón, plástico y vidrio. De acuerdo, con Juan Piñera, director de Operaciones de la compañía, tienen en puerta un proyecto para compensar el consumo de agua y regresar al sistema de agua al menos el mismo volumen que utilizan. Asimismo, cambiarán los montacargas que utilizan gas para que sean eléctricos.

La planta ubicada en Aranda, Jalisco, tiene la certificación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente de Industria Limpia por cumplir con sus obligaciones legales, de seguridad y con prácticas ambientales, además de que forman parte del Programa Cero Residuos, por lo que se aseguran de que ningún desperdicio llegue al relleno. También, instalaron una caldera de biomasa, la cual consume fibra del agave y madera, que se transforma en vapor y es utilizada para el cocimiento del agave y la destilación. Incluso instalaron 70 sensores que permiten estar al pendiente en tiempo real del consumo de la energía eléctrica por equipo y tomar una acción inmediata cuando un equipo consuma más energía.

Por más de 157 años, la empresa Bacardí sigue preocupándose por el cuidado al medio ambiente y por incluir más prácticas sustentables en su modelo de negocio. Finalmente, Juan Piñera destacó que “siempre están buscando cómo reducir el impacto en el ambiente y buscar formas para reducir el impacto es una tarea que tenemos todos los días”.