Los repartidores a domicilio españoles de aplicaciones como Deliveroo o Uber Eats serán considerados asalariados tras un acuerdo laboral entre gobierno, sindicatos y patronal que convierte a España en pionera en Europa en la protección social de este colectivo.

"Son ya trabajadores asalariados y van a gozar de todas las protecciones", anunció en una rueda de prensa la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, congratulándose de que España sea "el primer país de la Unión Europea que legisla sobre esta materia".

El acuerdo "reconoce la presunción de laboralidad para los trabajadores que presten servicios retribuidos de reparto a través de empresas que gestionan esta labor mediante la gestión algorítmica del servicio o de las condiciones de trabajo, a través de una plataforma digital", indicó en un comunicado el ministerio de Trabajo.

"He dicho muchas veces que un trabajador que va por nuestras calles en bicicleta con una aplicación, no era un emprendedor. A partir de ahora, serán empleados, gozarán de todos los derechos, las empresas cotizarán por ellos y tendrán toda la cadena de protección social que a día de hoy no tienen", abundó.

El texto prevé que los sindicatos estén informados de "las reglas que encierran los algoritmos y los sistemas de inteligencia artificial que pueden incidir en las condiciones laborales por las que se rigen las plataformas". Hasta ahora, las asociaciones de repartidores habían criticado la opacidad de los algoritmos que crean perfiles de los trabajadores y atribuyen horas de trabajo en función de los mismos.

El Consejo de ministros aprobará el texto en las próximas semanas y dará tres meses a las empresas para adaptarse a la nueva regulación. Su ejecutivo se basó en una decisión del Tribunal Supremo español en septiembre, que reconocía la existencia de una relación laboral entre un repartidor y la empresa española Glovo, tras años de litigio.

"La ventaja principal de estar contratado debe ser la estabilidad", que "a lo largo de una semana siempre vas a tener unas horas" de trabajo garantizadas, declaró a la AFP Cristóbal Ospina, un repartidor de 26 años. Pero otros como Cristian Ausin, de 24 años, temen perder su flexibilidad. "Tengo un trastorno de salud y si me da una crisis, con estas aplicaciones, pues me desconecto y ya está, no doy explicaciones a nadie. Con un contrato (...), tengo que pedir baja", explica.

España se sitúa a la cabeza de Europa en la protección de estos trabajadores, que en países como Reino Unido, Francia o Italia son considerados empresarios por cuenta propia.