La Fundación Ver Bien para Aprender Mejor cumplió 20 años de historia, ésta surgió en el sexenio del presidente Ernesto Zedillo, cuando el secretario de Educación Pública, Miguel Limón Rojas, pidió a la SEP un análisis de las principales necesidades que tenían los niños en edad escolar en ese momento. Derivado del análisis, detectaron que un número importante de niños necesitaba lentes y por ello no tenían el mismo desempeño que sus compañeros.

Con esta necesidad en la mira, el titular de la SEP convocó a un grupo de mexicanos comprometidos, la primera a la que convocó, y que fue parte muy importante para el desarrollo del proyecto, fue Marinela Servitje, quien reunió a un grupo de empresarios que se interesaron en la causa y tomaron la decisión de que el trabajo no fuera sólo de ellos, sino que fuera un trabajo conjunto de la SEP y de la sociedad civil.

“Somos el único programa que puede entrar al salón de clases a revisar a los niños, un niño que no ve bien el pizarrón o sus cuadernos es un niño al que le va a costar trabajo ir al mismo ritmo que sus compañeros, eventualmente empezará a reprobar y hasta a dejar la escuela. Además yo siempre digo que como un niño no sabe que no ve bien, no tiene un comparativo de qué es ver bien, él siempre ha visto igual y piensa que así se ve, por eso no se quejan, por eso entrar al salón y revisar al niño es un impacto y alcance mayor, eso nos ha hecho que lleguemos a los números que tenemos y que nos hace el programa más grande en el mundo tanto en atenciones a niños como en lentes donados”, comentó Jorge Machado Cota, director general de la fundación Ver Bien para Aprender Mejor.

En los 20 años de vida de la fundación, 43 millones de niños han sido tamizados; esto se refiere a la prueba rápida que hacen los maestros en el salón de clases y que ayuda con un primer filtro para saber quién de los niños pudiera necesitar lentes. De los 43 millones de niños tamizados, 13 millones recibieron al optometrista y un examen de la vista en su salón de clases, de éstos, 5.5 millones han recibido lentes donados por el programa, amplió el directivo de la fundación.

Aunque el programa es replicado a nivel nacional en la República Mexicana, éste se ha vuelto una referencia internacional, “los niños mexicanos son nuestra prioridad, estamos en todos los estados de la República, tenemos presencia en más de 2,000 municipios de 2,500 a lo largo y ancho del país, a los cuales ya les dimos la vuelta, no importa donde estén los niños, en la capital, en escuelas multigrado, en zonas rurales, nosotros vamos y entregamos lentes”, explicó Jorge Machado.

Ver Bien para Aprender Mejor tiene convenios peso por peso con los diferentes estados del país: “No cargamos como sociedad civil con 100% del costo, somos corresponsables con estados, con gobiernos, para cubrir el costo total, que es de 232 pesos, incluida la atención optométrica y, el examen de cada niño, con este convenio, el gobierno paga 116 pesos y nosotros 116; claro que nuestros 116 pesos vienen de muchas organizaciones, fundaciones, empresas, como HSBC, Monte de Piedad, Casas ARA, y personas que ayudan en la colecta nacional en cadenas de la Antad”, comentó el directivo.

La fundación tiene un costo operativo muy bajo en los estándares internacionales, pues se encuentran en 4 o 5% del dinero que recaudan y que se invierte en el costo operativo de la fundación, lo que quiere decir que más de 95% del recurso que reciben se convierte realmente en lentes.

Los interesados en aportar algún donativo para la fundación pueden contactar a través de la página www.verbien.org.mx y [email protected] para cualquier pregunta o comentario.

Para Jorge Machado, la clave de la permanencia y del éxito de la fundación se debe a que desde el presidente del consejo, Ángel Lozada Moreno, hasta los consejeros están siempre preocupados y pidiendo a quienes están al frente de la dirección una transparencia en la rendición de cuentas: “La forma en que se utilizan los recursos es vital darla a conocer para que los donadores y el público estén tranquilos de qué se hace con sus recursos; al final sin sus recursos no podremos hacer el trabajo”, afirmó.

La meta de la fundación para este año es beneficiar a 250,000 niños, 1.2 millones de niños estarán frente al optometrista y alrededor de 4 millones de niños serán revisados por maestros.

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