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Tortillas “El primo”, conquista el mercado local e internacional con innovación
Tortillas "El Primo" surgió en 2001 en Zacatecas con la idea de producir comercialmente la tortilla de harina de nopal,luego que su dueño se dio cuenta del buen recibimiento que tenía el producto en la comunidad.
Morelos, Zac.- La idea surgió como una innovación para emprender un negocio personal que fuera rentable, pero José Antonio Trejo nunca imaginó que obtendría premios a nivel regional, nacional e internacional por elaborar tortilla de nopal.
Este producto ha sido reconocido como un proyecto viable alternativo para enfrentar el hambre en el mundo.
"Yo quería tener un negocio que fuera rentable y por eso se me ocurrió hacer tortillas de nopal, porque la gente las come por lo menos dos veces al día y eso significa que las consumen todo el año y toda la vida", narra el zacatecano apodado "El Primo", nombre que también dio a su producto alimenticio.
La empresa Nopal Industrializado S.A. de C.V. inició con mucho trabajo y esfuerzo, cuenta "El Primo", quien recuerda la anécdota de cuando obtuvo el recurso económico para iniciar con su proyecto de elaborar tortilla de Nopal.
"Fue con una vaca!". Y suelta una sonora carcajada. "Era lo único que yo tenía, el dinero de una vaca que vendí y algo que me dieron mis familiares y el gobierno. Con eso junté 130,000 pesos y yo ya producía el 30% del nopal que necesitaba para comenzar", dice.
Fue en el 2000 cuando Antonio Trejo decidió entrar a un programa de reconversión productiva para cambiar su siembra de frijol, maíz y chile por la de nopal, porque era más rentable.
Gracias a ese programa del gobierno estatal y federal, "El Primo" recibió apoyo para comprar 20,000 plantas de nopal y sembrar con ellas media hectárea. Así comenzó con ese sueño, que por ser innovador los gobiernos estatal y federal apoyaron a través de diversos programas.
Todo mejoró cuando llegó un inversionista de Guadalajara, Gerardo Ibarra, luego de probar las tortillas le llamó por teléfono y le ofreció trabajar con él. Tras muchas pláticas acordaron la sociedad y de inmediato el jalisciense invirtió para adquirir una propiedad que ahora funge como tortillería. De ahí en adelante "El Primo" ha ido de éxito en éxito.
Empezar desde abajo
Para José Antonio la vida no ha sido fácil, pues él es el mayor de los ocho hermanos que integraban una humilde familia. Con gran esfuerzo terminó la primaria y a los 14 años tuvo que irse de "mojado" a Estados Unidos, porque su padre estaba enfermo y no había dinero para curarlo.
Allá trabajó durante 16 años. Su deseo de superación lo llevó a laborar en una empresa que trenzaba cables de acero y con una invención suya la compañía tuvo la oportunidad de participar en la construcción del puente Golden Gate. "Ahí están mis cables, sosteniendo ese imponente puente", afirma.
En la Unión Americana a Trejo le iba muy bien. Cuando el salario era de 3.50 dólares la hora, él ganaba 10.50 dólares más las horas extras. Pero no estaba satisfecho con lo que hacía. Quería volver a su tierra y hacer algo importante.
A finales de los 70 llegó a México y fue transportista durante 15 años, luego dejó de ser rentable y vendió la unidad para comprar una hectárea de tierra y sembrar maíz, frijol y chile. En el año 2000 le ofrecieron integrarse a un programa de reconversión productiva por nopal y aceptó de inmediato.
Al principio "yo partía el nopal y lo vendía en la plaza principal de Morelos", explica, "pero era muy poco lo que gana, estaba como a 5 pesos el kilo".
Constancia e innovación
Ante las pocas ganancias deshidrató el nopal e hizo cápsulas, pero era mucho el trabajo y bajas las ganancias.
Como ya tenía el nopal triturado decidió hacer galletas, pero se vendían tan lentamente, que de repente se le ocurrió hacer tortillas de harina de nopal.
Tras elaborar su proyecto, obtuvo el respaldo de los gobiernos y ganó el primer lugar de todos los concursos locales, regionales y nacionales a los que participó.
Incluso fue a República Dominicana y concursó en el III Encuentro Latinoamericano y el Caribe de Proyectos Financiados por la Fundación Kellogg, donde ganó el primer lugar, de 20 países, con un proyecto para solucionar el hambre y desnutrición del mundo.
"Había veces que no vendía nada y no traía ni pa’la gasolina", señala el hoy exitoso empresario, que un principio distribuía su producto en las tiendas de las colonias "pero no me desanimé, seguí insistiendo hasta que logré que mis tortillas se vendieron en Sam’s".
Ahora su producto se vende en el norte de México. Se encuentra colocado en 28 Sam’s, 118 Farmacias Guadalajara, en los Wal Mart y en 100 puntos de distribución de todo el país.
Incursionar en el mercado externo
Además, ya tiene contactos para distribuirlo en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Canadá y China.
La empresa inició con un presupuesto de 130,000 pesos, la producción de 20,000 plantas de nopal, la elaboración de 300 paquetes de tortillas diarios y la generación de 4 empleos; ahora genera 3,500 paquetes por día, cuenta con dos líneas de producción que trabajan doble turno, genera 33 empleos y una inversión de 5 millones de pesos.
Ya tienen proyectos de expandirse a ocho líneas de producción en el presente año, lo que significará la generación de más empleos permanentes y coadyuvar al desarrollo económico y social del municipio de Morelos.
Pero lo más importante, afirma el empresario de 56 años de edad, es que estamos proponiendo alternativas económicas para acabar con el hambre y la desnutrición en el mundo, y eso lo hace sentirse orgulloso.