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Mexticacán fomenta industria paletera
Su actual objetivo es abrir mercado en EU y Europa

Su actual objetivo es abrir mercado en EU y Europa
Guadalajara, Jal. En el municipio de Mexticacán, enclavado en la región alteña de Jalisco, la vocación paletera de sus habitantes es identidad.
El origen de la industria heladera de la población se remonta a 1940 con la llegada al pueblo de la primera maquinaria para hacer paletas heladas. Hasta entonces la tradición en la entidad eran los productos de dulce.
“Enseguida, Genarito Jáuregui, que fue el primer paletero, se movió a Guadalajara en 1946 y fue un éxito económico tremendo. Tuvo a bien enseñar a mucha gente el proceso y las bondades del negocio”, comentó Jesús Gutiérrez Pulido, cronista de Mexticacán y organizador de la X Expo Internacional del Helado, que se desarrollará en esa población del 27 al 29 de diciembre.
La nobleza del negocio y un mercado prácticamente virgen permitieron que en tan solo diez años ya hubiera 500 paleteros de Mexticacán distribuidos en todo el país.
A partir de 1960, esos productores regresan al pueblo en tiempos de frío y en el reencuentro inician la feria de la paleta, que desde entonces se ha vuelto una tradición. Incluso, en los últimos 10 años se ha convertido en la exposición de paletas, helados, materia prima y maquinaria más grande de México.
La forma tradicional de elaborar helados y paletas ha permitido a los productores de esa población alteña conquistar también los mercados internacionales.
“La primera generación de paleteros empezó a establecerse aquí en México. Ya en una segunda generación, Roberto Delgadillo, originario de Mexticacán, pero con su paletería instalada en Guadalajara -La Higiénica- tuvo la oportunidad de abrir en 1970 el primer negocio en Panamá con tanto éxito que enseguida más paisanos buscaron abrir sus horizontes”.
Van por EU y Europa
Ahora la tercera generación busca abrir mercado en EU y Europa, donde, en las próximas semanas, familias de paleteros originarios de la población abrirán puntos de venta en Nueva York y Barcelona, España, conservando como su principal atractivo la esencia artesanal de sus productos.
“Aunque ya la herramienta se está sofisticando, no se ha perdido la esencia de lo tradicional. Es un mercado muy fuerte porque ahorita el mundo entero está volviendo los ojos a lo tradicional. España y EU tienen una capacidad de compra muy fuerte y eso favorece”, refirió Jesús Gutiérrez.