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En pro de las empresas competitivas
La empresa no sólo debe estar consciente de sus avances en épocas de bonanza, sino también en crisis, y esto aplica para todas las organizaciones.
La empresa no sólo debe estar consciente de sus avances en épocas de bonanza, sino también en crisis, y esto aplica para todas las organizaciones.
Pensar que cuando una organización se desarrolla exitosamente es suficiente para seguir haciendo lo que hasta el momento ha hecho, es sentenciar su existencia y muy posiblemente en el corto plazo.
Más aún, cuando las circunstancias no son favorables, independientemente del desempeño, es momento para hacer una revaloración sobre las estrategias que se están
llevando a cabo, así como las que aún no se han aplicado.
Las crisis son una oportunidad para hacer lo que hasta ahora no se había hecho.
Así, entre algunas de las acciones que las empresas, que se desplazan con un desempeño competitivo, deberían tomar en cuenta se podrían incluir: el desarrollo de mercados, cuando se incursiona en un mercado en el que antes no se tenía presencia; la penetración de mercado, cuando ya se tiene presencia en un determinado contexto geográfico y se pretende ampliarla incrementando el número de sucursales, fábricas o puntos de venta, por ejemplo; la integración hacia atrás, cuando se puede adherir o tener el ascendiente en los proveedores; la integración hacia delante, cuando se tiene el control de los distribuidores; la integración horizontal, cuando se tiene el control de los competidores, o bien, llevar a cabo joint venture, que no es más que la creación de una nueva empresa a partir de otras dos o más organizaciones diferentes, que invierten su capital y talento, pero que en caso de fallar, no inciden directamente los daños en las instituciones fundadoras.
Hablar de estas estrategias parecería algo normal en cualquier momento, lo importante es meditar si realmente se están llevando a cabo o no, o bien, si dado el escenario mundial podría incluso ser una oportunidad el hecho de instrumentarlas en caso de no haberlas utilizado antes.
La competitividad, finalmente, pareciera un estado en el cual la empresa debe actualizarse constantemente con el fin de que no pierda la ventaja que la ha llevado a posicionarse en ese determinado contexto de mercado.