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Apostar todo cuando tienes poco
¿Es válido pedir a quienes tienen poco que arriesguen todo? Esta pregunta debería formar parte de las políticas dirigidas a las microempresas de México?

¿Es válido pedir a quienes tienen poco que arriesguen todo? Esta pregunta debería formar parte de las políticas dirigidas a las microempresas de México?
Lo bueno de las frases célebres es que graban un mensaje que perdura en el tiempo. Así que me puse a buscar quién dijo la frase: “el que no arriesga, no gana”. No lo encontré, pero lo más parecido fue una frase de Robert Kennedy, que dijo: "sólo el que se atreve a fallar en grande la hace en grande”. Es prácticamente lo mismo, así que quedé satisfecho.
Muchos creerán que, en efecto, el que no arriesga no gana, lo que de alguna manera justifica la pobreza, ya que si alguien no se atreve a arriesgar, pues perderá toda oportunidad de ganar. Desde mi punto de vista, sin embargo, la frase de Kennedy es algo que diría una persona rica y poderosa. El que se atreve a arriesgar es normalmente aquel que tiene mucho y se puede dar el lujo de perder. Si Robert Kennedy hubiera apostado y perdido, de todas formas detrás de él tenía toda una infraestructura patrimonial de su familia. Es fácil decir que el que no arriesga no gana cuando se tiene tanto patrimonio, pero para el resto de mortales la historia es distinta. Yo no me atrevo a arriesgar en grande para ver si la hago en grande, y creo que la mayoría de los mortales nos comportamos igual. ¿Significa entonces que estamos condenados a nunca ganar en grande?
Apuestas: riesgo y rendimiento
Como siempre, Winston Churchill al rescate. Mi frase célebre favorita de todos los tiempos: “el éxito no es otra cosa más que brincar de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”. Ésta explica en buena medida el desarrollo económico de individuos, instituciones y naciones de acuerdo al perfil de riesgo.
Si una persona apuesta el 100% de su patrimonio en una nueva empresa y ésta fracasa, se acabó el juego. Pero si una persona apuesta el 30% de su patrimonio en una empresa y ésta falla, le queda 70% para levantarse. La clave es entender que siempre, en todas las apuestas, hay tropiezos, y que las apuestas exitosas son aquellas en las que se toleran pérdidas una o varias veces hasta alcanzar el pago mayor.
Pequeñas y medianas empresas en México
¿Por qué en México existen más de 3 millones de "changarros"? ¿Acaso es que no quieren crecer? Para muchos, el dueño de un changarro sería alguien con poca educación formal y conocimiento técnico para hacer crecer su negocio, o peor: sería alguien conformista y flojo que no quiere crecer para no trabajar extra. Conozco programas públicos que invitan al dueño del changarro a crecer otorgándole capacitación y acceso a mercados internacionales (exporta nopales a Japón), y se quejan de que la mayoría de microempresarios no participan en dichos programas de apoyo, por ende: no quieren crecer. Robert Kennedy diría lo mismo.
Ridículo, diría Churchill. No es que no quieran crecer, es que su changarro es todo lo que tienen, viven al día, y si apuestan a crecer -exportando (y pagando por adelantado) contenedores a Japón por ejemplo- y pierden, pierden todo, hasta la comida de mañana.
Reducir el riesgo
No podemos pedirle a quienes tienen poco que arriesguen todo, más bien debemos diseñar políticas públicas que ayuden a los emprendedores a mitigar los riesgos asociados al crecimiento de sus empresas. Las grandes culturas emprendedoras en el mundo son grandes porque toleran el fracaso, es decir, le dan a sus emprendedores colchones para que los tropezones se sientan menos. Ésta debería de ser la casi única misión de la Secretaría de Economía: reducir el riesgo de los emprendedores y empresarios en México con la intención de que mejoren sus oportunidades de rendimiento.