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Apreciación cambiaria reduciría ingresos petroleros complicando ajuste del déficit: Citi
Los supuestos de tipo de cambio utilizados por la Secretaría de Hacienda para elaborar el marco fiscal del 2026 podrían quedar desfasados frente a la fortaleza reciente del peso, advirtió Julio Ruiz, economista en jefe para México en Citi.

Julio Ruiz, economista en jefe para México en Citi.
Los supuestos de tipo de cambio utilizados por la Secretaría de Hacienda para elaborar el marco fiscal del 2026 podrían quedar desfasados frente a la fortaleza reciente del peso, advirtió Julio Ruiz, economista en jefe para México en Citi.
Esta diferencia terminará restando ingresos públicos, ampliando el déficit y elevando la presión para aplicar recortes al gasto o contratar más deuda, señaló.
Al presentar las Perspectivas económicas para México y Latinoamérica, explicó que Hacienda estima un tipo de cambio de 18.4 pesos por dólar, mientras Citi prevé un nivel cercano a 17.18 pesos al cierre del año. Esa diferencia implicaría menores ingresos en pesos provenientes de ingresos cotizados en dólares, particularmente petroleros, lo que dijo, complicaría el proceso de consolidación fiscal planteado por el gobierno.
Citi estima que el balance público cerraría el 2026 con un déficit equivalente a 4.4% del PIB, por encima del 4.0% previsto por la Secretaría de Hacienda. Esta estimación es similar a la que tiene el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Ruiz señaló que parte de esa brecha también responde a “una expectativa de crecimiento económico menos optimista que la de Hacienda. El gobierno federal mantiene sin cambio su pronóstico de crecimiento entre 1.8 a 2.8% para este año, que tiene por punto medio 2.3%, mientras Citi estima que el PIB alcanzará un desempeño de 1.4 por ciento. En caso de que la actividad económica resulte con menos dinamismo del estimado por el gobierno en el Paquete Económico, se puede esperar menor recaudación tributaria.
Vendría un nuevo ajuste
El economista indicó que, si persiste la desviación entre los supuestos oficiales y el comportamiento efectivo del tipo de cambio y la actividad económica, el gobierno tendría que compensar el faltante con ajustes presupuestales adicionales o mayor endeudamiento para cumplir sus metas fiscales.
Sobre la percepción de riesgo soberano, comentó que tras la ratificación de la nota soberana de México en Fitch, donde tiene la calificación más baja; es claro que mantiene una visión relativamente estable sobre el país.
En contraste, considera que S&P y Moody´s sí podrían revisar la perspectiva crediticia de la nota soberana, si continúan desviaciones significativas respecto de los objetivos fiscales anunciados por Hacienda. Pero descartó que se presente en este año.
El efecto de arrastre en el PIB y la expectativa de inversiones
Explicó que al observar los indicadores económicos adelantados como el IGAE de enero, se puede asumir el debilitamiento de la industria e incluso de los servicios que habían estado resilientes.
Esto significaría que el PIB del primer trimestre podría registrar cero crecimiento y aún así, conseguiría un avance de 1.4% en todo el año, principalmente por el efecto de arrastre del buen resultado en el último cuarto del 2025, destacó.
Este desempeño incorpora el supuesto de la posibilidad de una recuperación de inversiones, relativa a que la revisión del acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá (T-MEC) arroje un resultado positivo así como del dinamismo de Estados Unidos que pueda jalar a la economía mexicana.
De acuerdo con el experto, las señales que han arrojado las primeras reuniones del T-MEC, son que tendremos un acuerdo con algunos aranceles, quizá ajustados. Y un sector automotriz “un poco menos operativo”.
Bajo este escenario, la economía registraría un crecimiento mucho más cercano al potencial de 2% para el próximo año.

