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Vaca Muerta enfrenta cuello de botella para evacuar gas
El desarrollo del gas en Vaca Muerta empieza a alinearse en una misma dirección en toda la cadena: el límite ya no es la producción, sino la capacidad de evacuar, procesar y colocar ese volumen en mercados externos.

El yacimiento petrolero está demandando más capacidad de transporte.
El desarrollo del gas en Vaca Muerta empieza a alinearse en una misma dirección en toda la cadena: el límite ya no es la producción, sino la capacidad de evacuar, procesar y colocar ese volumen en mercados externos. Infraestructura y demanda aparecen como las variables que ordenan las decisiones de inversión, coincidieron ejecutivos del sector en la Energy Summit organizada por El Cronista y la revista Apertura.
“Vamos a pasar de 10 a 24 millones de metros cúbicos por día para abastecer los dos barcos”, afirmó Rodolfo Freyre, vicepresidente de Gas, Energía y Desarrollo de Negocios de Pan American Energy (PAE), al detallar la expansión prevista para el proyecto de GNL que impulsa la compañía junto a otros productores. Se trata de buques de licuefacción flotante que permitirán transformar el gas de Vaca Muerta en exportaciones a gran escala.
Ese salto implica más que perforación: demanda nuevas plantas de tratamiento, ampliación de capacidad de transporte y un gasoducto dedicado de unos 500 kilómetros hasta la costa rionegrina. En ese esquema, la infraestructura pasa a definir cuánto de ese crecimiento puede efectivamente convertirse en ventas al exterior.
Ese condicionante aparece en el procesamiento del gas, donde la calidad del recurso define las necesidades de inversión.
“Somos un habilitador de la producción”, sostuvo Tomás Córdoba, CEO de Compañía Mega.
La empresa, que separa los líquidos del gas natural, quedó en el centro de esa transición: el gas no convencional tiene más contenido de etano, propano y butano, lo que exige mayor capacidad de tratamiento.
Córdoba dijo que el plan de inversiones de 360 millones de dólares apunta a resolver cuellos de botella en transporte para usar al máximo la capacidad instalada en Bahía Blanca.
En ese esquema, el destino está definido: el etano se coloca localmente, pero el propano, el butano y la gasolina natural se orientan casi en su totalidad a exportación.