Las divergencias sobre política fiscal y tipo de cambio prepararon el escenario para que las economías del G-7 acuerden una respuesta con enfoques individuales, para enfrentar los riesgos que obstaculizan el crecimiento de la economía global, en una reunión de ministros de Finanzas que comenzó el viernes.

Japón dio marcha atrás a sus peticiones previas de una acción fiscal coordinada para reactivar el crecimiento global. Su ministro de Finanzas, Taro Aso, explicó que aunque algunos países del G-7 pueden realizar un mayor estímulo fiscal, otros son incapaces debido a sus propias situaciones .

Un alto funcionario del Tesoro en Washington aseguró hace unos días que no hay una medida que convenga a todos en lo referente a la mezcla adecuada de políticas monetarias, fiscales y estructurales.

Los países con espacio fiscal tienen diferentes opciones que los que no lo tienen , indicó el funcionario, en los márgenes del encuentro en Japón.

Creo que donde hay espacio fiscal, la senda hacia una demanda global creciente sería avanzada si se usa , comentó, indicando que países como Alemania deberían impulsar el estímulo fiscal para ayudar a revivir el estancado crecimiento global.

El funcionario estadounidense agregó que Japón debería aplazar un alza de impuestos programada para el próximo año o adoptar medidas fiscales para compensar el esperado descenso del consumo.