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Economía

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Sismos, limitado impacto en economía: BBVA Bancomer

Calcula las pérdidas en alrededor de 2,500 millones de dólares.

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Gilberto Marquina

BBVA Bancomer considera que los efectos de los recientes sismos en la economía mexicana serán limitados y sólo relevantes para algunas regiones muy específicas, por lo que no cambia su previsión de crecimiento para este año e incluso ve un sesgo positivo para el 2018.

En un documento especial, elaborado por su área de estudios económicos, la institución refiere que, de acuerdo con sus cifras preliminares, serían alrededor de 2,500 millones de dólares las pérdidas materiales , que equivaldrían a 0.3% del Producto Interno Bruto (PIB).

“Estas pérdidas son significativamente inferiores a las causadas por el terremoto de 1985, que se estimaron en 11,500 millones de dólares”, precisa.

Reconoce que esta cifra pudiera aumentar en los próximos días a medida que surja nueva información sobre propiedades dañadas. Sin embargo, enfatiza, la evaluación de los efectos económicos de este desastre natural debe tener en cuenta un mayor número de factores.

BBVA Bancomer explica que los desastres naturales suelen tener tres efectos distintos sobre la actividad económica y el primero es inmediato y comprende la destrucción del acervo de capital. El segundo, menciona, es de corto plazo y abarca el impacto negativo sobre la actividad económica. Y el tercero es de mediano y largo plazos y consiste en un impulso, debido a las labores de reconstrucción.

El banco destaca que los terremotos de septiembre en México no dañaron la capacidad productiva de la economía, ya que la infraestructura productiva resultó sin daños en su mayor parte.

“El principal efecto a este respecto comprende la pérdida de propiedad privada, esencialmente viviendas, no infraestructura pública o capacidad productiva privada, está focalizada y sólo es relevante a nivel local. En la Ciudad de México se han visto afectadas alrededor de 4,000 casas, de las cuales probablemente 30% presenta un severo deterioro estructural y, por lo tanto, quedaron inhabitables. Aunque considerable, este número representa sólo 0.2% del parque habitacional de la ciudad”.

El segundo efecto, refiere, es de corto plazo y abarca la interrupción de la actividad en el sector servicios, lo que incluye turismo, comercio, escuelas, restaurantes, alojamiento, bienes inmuebles y servicios de alquiler en las zonas cero.

Precisa que, en conjunto, los cinco estados afectados (Ciudad de México, Morelos, Puebla, Oaxaca y Chiapas) representan 32% del PIB total del sector terciario, por lo que estima un impacto de sólo 1 décima parte del valor actual de todos los servicios producidos en esas regiones.

“Este efecto negativo se verá parcialmente compensado por el dinamismo temporal en el comercio al por menor, debido a un aumento en el gasto privado para la asistencia por desastre a las víctimas del terremoto”.

En este sentido, BBVA indica que, teniendo en cuenta que el plazo en el que se produjo el efecto es de sólo 12 de los 92 días del tercer trimestre, sus escenarios son una reducción del crecimiento del PIB en este periodo de 0.1 a 0.2 puntos porcentuales.

Crecimient 0 en tercer trimestre

“Considerando el efecto compensador del sector minorista, estimamos un impacto de 0.1 puntos. Teniendo en cuenta la desaceleración ya prevista para el tercer trimestre y hasta el momento respaldada por los datos oportunos, la economía podría registrar un crecimiento del PIB intertrimestral próximo a cero en el tercer trimestre (nuestro pronóstico previo a los terremotos era de 0.1% intertrimestral)”.

BBVA Bancomer señala que el tercer efecto tiene un horizonte de mediano y largo plazos y está asociado con la actividad de recuperación posterior.

“La economía probablemente repunte en los próximos trimestres, debido a un impulso a la construcción conforme el capital perdido es remplazado de manera gradual. En México, el sector de la construcción representa 7% del PIB. La reconstrucción, unida a un mayor gasto público y privado en los meses siguientes debido a las donaciones, la reclamación de pérdidas aseguradas (alrededor de 9% de las viviendas dañadas) y el uso del fondo gubernamental de emergencia para desastres naturales (Fonden) introducen un sesgo al alza en nuestras previsiones de crecimiento para el 2018”.

Finalmente, la entidad no espera una política fiscal más flexible. “En general, no prevemos ningún impacto en la posición fiscal pública, ya que los recursos disponibles tan sólo serán redesignados como ayuda para catástrofes. Por lo tanto, no prevemos ninguna variación en el objetivo de superávit primario de 0.9% del PIB”.

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