La recaudación que se obtiene por el cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en gasolina y diesel volvió a presentar una reducción a febrero, con lo que hiló dos meses a la baja.

De acuerdo con información del reporte de finanzas y deuda pública, los ingresos por este gravamen se redujeron 23.6% en términos reales y respecto del mismo periodo del 2017, con lo que el erario público sólo percibió 27,928 millones de pesos.

Lo anterior se debe a que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público mantiene su intervención en el IEPS para que los precios de los combustibles no reflejen la volatilidad en los precios internacionales de la gasolina ni el tipo de cambio.

Esta reducción en los ingresos que se obtienen por el impuesto a la gasolina y al diesel impactó a la recaudación general del IEPS, la cual fue por 61,018 millones de pesos, una reducción de 4.5%, respecto del año anterior.

Sin embargo, pese a dicha reducción, no implicó una afectación para la recaudación total, pues el gobierno federal obtuvo ingresos tributarios por un total de 536,638 millones de pesos, lo que significó un aumento de 5.4% real y anual.

El Impuesto Sobre la Renta fue el principal detonador de la recaudación, ya que reportó ingresos por 285,528 millones de pesos, lo que significó un aumento de 5.4 por ciento.

En tanto, el Impuesto al Valor Agregado registró una recaudación total por 173,329 millones de pesos, un aumento de 10.6%, en términos reales y respecto del primer bimestre del 2017.

SE RECUPERAN INGRESOS PETROLEROS

Los ingresos que se obtienen por la venta del petróleo registraron una recuperación; al primer bimestre del año, ingresaron a las arcas del gobierno 152,044 millones de pesos, lo que significó un aumento de 4.8%, respecto del año anterior.

Con dichos recursos más los tributarios y otras fuentes, el gobierno logró contar con un total de 854,747 millones de pesos en ingresos presupuestarios, lo que significó 6.9% más que en el 2017.

No obstante, el gasto del gobierno fue mayor, con lo que se registró un déficit presupuestal de 78,396 millones de pesos. Este déficit creció 129.7%, respecto de lo que se tuvo en el primer bimestre del 2017 que fue por 32,374 millones de pesos.

En general, el balance financiero del sector público presentó un déficit por 67,804 millones de pesos, el cual contrasta con el que se registró en el primer bimestre del 2017 que fue por 31,543 millones de pesos, es decir, el déficit se elevó en 103%, en términos reales.

Se debe mencionar que el balance primario del gobierno federal —que se refiere a la diferencia entre gastos e ingresos, sin considerar pago de intereses— tuvo un superávit por 9,498 millones de pesos.

elizabeth.albarran@eleconomista.mx