“El Banco de México no puede por sí solo resolver el ambiente de recesión que prevalece. Bajar la tasa relaja un poco el ambiente de recesión, pero no lo resuelve, ni es su función. Un banco central puede procurar la estabilidad, pero sólo un entorno macro adecuado es el que puede propiciar un aumento en la capacidad económica”, aseguró el coordinador del Centro de Modelística y Pronósticos Económicos (Cempe) de la Facultad de Economía de la UNAM, Eduardo Loria.

“México transita por un proceso recesivo que por primera vez en 25 años no tiene un origen externo, ni en Estados Unidos. Se trata de la primera recesión causada totalmente por políticas domésticas erróneas, erráticas e inadecuadas del gobierno federal”, aseguró

Entrevistado por El Economista, explicó que “mientras el entorno de negocios no sea atractivo para invertir, la relajación monetaria no puede por sí sola resolver la recesión económica”.

Loria, quien también es investigador de tiempo completo en la UNAM, fundador y coordinador del Cempe, explicó que cuando una economía mantiene un crecimiento cero, ya se encuentra en una recesión.

Destacó que cuando la actividad económica se contrae, como pasó en México en el 2009, cuando el PIB cayó 6.5%; o en 1995, cuando la contracción fue  6.9%, es una depresión económica.

“Estamos transitando por una recesión doméstica autoimpuesta por las políticas públicas inadecuadas que desalentaron a la Iniciativa Privada, pues no cuentan con garantías de respeto a los contratos, no hay condiciones de seguridad para traer inversiones, ni hay condiciones que permitan confiar en el respeto a la ley”.

El catedrático e investigador explicó que el recorte de la tasa que anunció el Banco de México el jueves, para dejarla en 7.75%, “favorece que bajen los intereses por créditos hipotecarios, de autos y empresas. Pero aun si se mantienen bajando más la tasa, eso no hará que la capacidad económica aumente”.

Loria no es el primero que identifica a la economía doméstica como el origen del proceso recesivo de México. Desde julio, el economista Carlos Capistrán explicó en un análisis que México se encuentra en una recesión técnica que por primera vez en 25 años no es reflejo del ciclo de Estados Unidos.

T-MEC tampoco impulsará

En la entrevista, el coordinador del Cempe descarta que la aprobación del tratado de comercio con Estados Unidos y Canadá (T-MEC) tenga el potencial para devolver la confianza de los inversionistas en México.

“De ninguna manera el T-MEC nos sacará. No es prioridad de Estados Unidos firmarlo y menos en el contexto político de aquel país, pues están tomándolo como moneda de cambio para el impeachment (juicio político) del presidente Trump”.

El también catedrático destacó que es un clima de negocios positivo el que reactiva la inversión productiva y el que hace atractivo al país para que los extranjeros traigan sus capitales.

“La IED está deprimida y es resultado de los atropellos que se han registrado en derecho de propiedad, contra los contratos ya firmados y se sigue alimentando el clima negativo con el terrorismo fiscal que criminaliza a empresas. La tolerancia a marchas públicas invasivas y la violencia sin castigo también están afectando al clima de negocios”, aseveró.

Destacó que tampoco alienta a la inversión “el derrumbe de la construcción”, ni el manejo del gasto público que se ha dirigido fundamentalmente al pago del servicio de la deuda, y el poco recurso libre se va a programas sociales.

“Son combinaciones bastante negativas en términos de la dinámica del país. No podemos atribuirle a eventos externos una corrección al rumbo de la economía que se mantiene en letargo por políticas domésticas”.