El contexto de incertidumbre podría impactar negativamente al flujo de capitales en dólares para México vía mercado, Inversión Extranjera Directa (IED) y remesas, vulnerando la capacidad del país para fondear el déficit en cuenta corriente, concuerdan Barclays y Bank of America Merrill Lynch.

De acuerdo con el economista en jefe para México de Barclays, Marco Oviedo, la importante depreciación que ha sufrido la moneda mexicana en los últimos meses, podría estar incorporando la exposición en la que se encuentra la cuenta corriente de la balanza de pagos, que ha ampliado su déficit.

Descartó que se encuentre México en riesgo de una crisis de pagos como las que caracterizaron al país en los 80 y en el 95, pues cuenta con amortiguadores como la flexibilidad cambiaria, reservas internacionales, que al 16 de diciembre sumaron 176,246 millones de dólares y el acceso a una cuenta en dólares abierta en el Fondo Monetario Internacional (FMI) que garantiza liquidez adicional en la divisa verde hasta por 82,600 millones de dólares adicionales.

Sin embargo, matiza que el saldo de la cuenta corriente ha mantenido una tendencia al alza desde el tercer trimestre del año pasado. Y una disminución de las remesas, de la IED, o de la inversión de cartera, es un factor de vulnerabilidad.

Atraer dólares, necesario

Por su parte, Carlos Capistrán, economista en jefe para México de Bank of America Merrill Lynch, matizó que un déficit de cuenta corriente de 2.9% del PIB, como el que tiene el país, significa que cada año hay que financiar el equivalente a 3 puntos del Producto Interno Bruto (PIB).

En medio de la incertidumbre prevaleciente, destaca, el flujo de la IED podría limitarse al menos hasta el segundo trimestre del año entrante; y con el alza de tasas en Estados Unidos (EU) es de esperarse que los capitales retornen a aquel mercado impactando también al flujo de dólares a México.

El diagnóstico de las calificadoras como Moodys, que tiene a México en el escalón más alto, de A3 , evidencia que un país en este nivel, es menos propenso a una crisis de cuentas externas, según Jaime Reusche, analista soberano de la agencia.

El problema es que la misma calificadora, Moodys, hizo a México un cambio en la perspectiva de calificación a Negativa desde Estable, que le pone en una de tres probabilidades de sufrir una degradación en la nota soberana.

Los datos

Según datos del Banco de México, en los primeros nueve meses del año, se registró el déficit de cuenta corriente más agudo desde 1995 cuando comenzó su registro, al sumar 24,741 millones de dólares, equivalente a 2.9% del PIB.

La misma Junta de Gobierno del Banco de México en su minuta de agosto, muestra que este tema es objeto de discusión y análisis en las reuniones monetarias.

Según lo descrito en la quinta minuta del año, un miembro del órgano de decisión monetaria identifica el riesgo de que el déficit de cuenta corriente aumente este año y el próximo.

Esto a pesar de la desaceleración de la actividad productiva, lo que presionaría indirectamente los precios a través del tipo de cambio, principalmente de las mercancías.

Ahí mismo se documenta que otro miembro enfatizó que el déficit de cuenta corriente ha causado cierta inquietud entre algunos participantes del mercado , pero aclaró que la política monetaria tendría que responder a un deterioro de ésta solamente en la medida que llegaran a percibir riesgos para la inflación a través de su impacto en el tipo de cambio .

Mercado anticipa mayor déficit y menos IED

De acuerdo con las expectativas de especialistas del sector privado que recaba el banco central, la previsión del mercado es de un déficit ascendente en la cuenta corriente para el año entrante y en el 2018.

Para este año prevén que el déficit corriente cerrará en 31,718 millones de dólares con un flujo de IED de 26,964 millones. Lo que significa que el capital productivo aportará dólares suficientes para fondear 85% del desequilibrio.

Pero la previsión es que para 2017, la IED financiaría 76% del déficit de la cuenta corriente.

Oviedo acota que el flujo de dólares que aportan las remesas a México suele favorecer el fondeo del déficit. El riesgo está en la posibilidad de que Estados Unidos aplique, con su nueva administración, algún tipo de impuesto al envío de remesas que pueda reducir el flujo de las mismas.

Sería negativo sin duda dificultar el flujo de remesas a México. Cualquier impuesto que se imponga al envío de remesas o incluso restricciones para las transferencias, poniendo un candado que autorice previa evidencia de contar con una Green Card, seguramente impondrá algún tipo de presión. Pero el dinero siempre encuentra formas de salir , explicó Oviedo.