Bali, Id. La deuda mundial sigue aumentando y ha llegado a un nivel récord de 182 billones de dólares al cierre del 2017 , advierte el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El crecimiento se ha desacelerado respecto de la década anterior, pero se mantiene en expansión, matiza.

Ahora, advierte que ya no es sólo el tamaño de las obligaciones lo que preocupa es también la calidad de los activos con que cuentan los países para responder a estas obligaciones lo que genera inquietud, matiza el director de Asuntos Fiscales del Organismo, Vitor Gaspar.

La observación del funcionario pone de relieve la importancia de que los gobiernos reflexionen sobre su capacidad de pago y puedan reconstruir su espacio fiscal, antes de pensar en endeudarse.

“Los países que tienen finanzas sólidas son los que pagan menos intereses por su deuda. Se benefician de tener recesiones más cortas y menos profundas”.

Luego, en un repaso por la situación fiscal de algunos países, tocó el turno al close up de Italia: se mantiene latente el riesgo de que un deterioro de las finanzas púbicas conduzca a un impacto del sector financiero. De los bancos que tienen en su poder títulos públicos.

Esta incertidumbre podría extenderse a los mercados de bonos en Europa y generalizarse, como pasó en mayo, observó.

“Nuestro apoyo a Italia se ha mantenido constante por años. La recomendación sigue siendo la misma: una consolidación fiscal creíble y sustancial en el mediano plazo, para fortalecer las finanzas públicas, y poner la deuda en una trayectoria descendente”, comentó el funcionario.

Sobre China, la segunda economía del planeta, consideró que debería insistir en que lo importante para su país ya no es el tamaño del crecimiento económico. Sino su calidad y sostenibilidad.

Dijo que ante la materialización de riesgos, “es momento de construir un espacio fiscal que permita llevar los servicios de la deuda a niveles más bajos”.

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