Durante el periodo de abril-junio del 2018, el Producto Interno Bruto de México (PIB) cayó 0.07% en relación con los primeros tres meses de este año; este resultado negativo rompe con la tendencia que se había ligado en los seis meses previos, en los cuales el PIB creció 0.88% (octubre-diciembre 2017) y 1.13% (enero-marzo 2018).

En su comparación anual, el PIB de México creció 1.62% en el segundo trimestre del 2018, resultado menor al que se registró en los tres primeros meses del año (2.33%), de acuerdo con la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto, realizada por el Inegi (Instituto Nacional de Estadística y Geografía).

Las actividades terciarias, es decir, los servicios financieros, inmobiliarios, profesionales, turísticos, de información masiva y el comercio, fueron las que dieron aire al PIB en el segundo trimestre de este año. Éste, fue el único componente que presentó un resultado positivo; el valor de la producción total derivada de estas actividades creció 0.34 por ciento.

El dinamismo de las actividades terciarias es esencial para la economía mexicana ya que representa poco más del 60% del total del PIB de México.

De acuerdo con información del Inegi, las actividades primarias fueron las que registraron la caída más significativa; el valor de producción de actividades agrícolas, ganaderas, de pesca y caza y el aprovechamiento forestal cayó 2.12% en el lapso abril-junio de este año en relación con el obtenido en los tres meses previos. Ésta es la primera cifra negativa registrada desde el segundo trimestre del 2015.

Las actividades secundarias, experimentaron una caída del valor de su producción total de 0.30% en el segundo trimestre del 2018. Después de haber crecido dos periodos consecutivos previamente, 0.15% en octubre-diciembre del 2017 y 0.91% en enero-marzo del año en curso. El resultado negativo de las actividades secundarias repercute de manera importante en la economía mexicana, debido a que aporta aproximadamente 30% del PIB.

 

ana.garcia@eleconomista.mx