Basándose en datos reales de la economía, resultado de un consumo interno afectado por el desempleo, recortes de salarios a burócratas, despidos constantes de trabajadores del gobierno en todos los niveles y recortes al gasto público que retrasaron pagos a los proveedores, analistas estiman que el PIB del 2019 registrará un estancamiento.

El PIB podría registran un avance entre cero y 0.3%, en promedio, con mucha dificultad, previó el director para América Latina en Moody’s Analytics, Alfredo Coutiño.

“La actividad industrial en tendencia recesiva, el consumo interno afectado por el desempleo, la tradicional desaceleración del primer año del nuevo gobierno y el efecto de la autoimposición de austeridad fiscal nos dejan evidencias y razones suficientes para recortar los pronósticos de crecimiento”, argumentó el estratega.

Coutiño no es el único que mira desde fuera el estancamiento de la economía mexicana. Las consultorías de negocios establecidas en Londres: Pantheon Macroeconomics y Oxford Economics y el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs se suman al diagnóstico de un pobre desempeño de México en este año, que está terminando por desalentar las previsiones para México.

“Probablemente se recortará la expectativa para el 2020 (que actualmente está en 1.8%), considerando que la debilidad de la economía ya se traspasó a la segunda mitad del año. Dependiendo de qué tan débil termine, puedo decir que no me disgusta la expectativa de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en 1.5%”, reconoció Coutiño.

Para el economista senior de Oxford Economics, Joan Domene, la economía conseguirá una expansión el año entrante de 1.3 por ciento.

Demanda recesiva

Desde Nueva York, el diagnóstico del economista para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos, es de una actividad impactada por “una recesión en la demanda doméstica y en el sector industrial”.

La demanda ha mostrado una dinámica negativa durante el primer semestre, detalló. Arrancó con una contracción de 0.26% entre enero y marzo y un estancamiento de cero en el segundo trimestre.

“México está experimentando una dinámica recesiva de la demanda interna impulsada por el muy débil desempeño del gasto de inversión”, refirió.

Con él concuerda desde Filadelfia el estratega de Moody’s Analytics: “Los recortes de salarios en el gobierno de burócratas y de gasto público en aras de reducir la corrupción sí han tenido impacto en las decisiones de consumo e inversión".

“Si agregamos que se ha detenido el gasto público en aras de generar superávit primario, se entiende que han detenido el pago a los proveedores del sector privado, lo que ha tenido un claro efecto en la actividad económica”.

Vientos en contra, desde EU

Andrés Abadía, economista senior para América Latina en Pantheon Macroeconomics, destacó que al escenario doméstico, hay que agregar el contexto global y su impacto en el desempeño local. En particular centra la observación hacia la economía estadounidense.

“Si Estados Unidos se debilita, es muy probable que veamos un efecto arrastre en la economía mexicana debido a sus fuertes vínculos comerciales y económicos. Todos los pronósticos para la economía de Estados Unidos en la segunda mitad de este año y más allá dependen de la guerra comercial”, expuso.

“Hemos abandonado nuestra visión anterior de que se alcanzaría un acuerdo completo entre China y Estados Unidos este año, aunque es importante enfatizar que cualquier cosa podría suceder en el corto plazo”, refirió.

En estas circunstancias, veremos más recortes de tasas de interés y expansión cuantitativa a nivel global, que sin duda motivarán un deterioro en la actividad económica para México este año.