La economía mexicana conseguirá un crecimiento entre 2 y 2.5% en el 2019 aun si se prolonga hasta ese año la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), previó la calificadora Moody’s.

“Aun si se interrumpe la negociación para asistir a las elecciones presidenciales de México, esperamos que se retomarán en algún punto del futuro cercano y que el acuerdo se logrará finalmente, con una versión actualizada del TLCAN, en algún punto del 2019”, refirieron.

En un comentario especial, divulgado por el analista soberano Jaime Reusche, estimaron que esta demora en la conclusión del proceso alimentará incertidumbre en el mercado. Sin embargo enfatizaron que el perfil crediticio y el desempeño macroeconómico de México, como emisor soberano, se mantendrán sin afectación.

“Probablemente las consideraciones políticas otorgarán un elemento de incertidumbre al proceso de negociación, tomando en cuenta las elecciones presidenciales de México. Nosotros esperamos un impacto limitado en el perfil crediticio de un retraso en el acuerdo”.

Moody’s es la agencia que ubica a México en la nota crediticia más alta, que es “A3”, pero con perspectiva Negativa.

COMPROMISO CLARO, ANCLA DE CONFIANZA

Bajo este escenario, la incertidumbre podría acotarse si se evidencia el compromiso entre los tres países socios.

Y al atenuarse la incertidumbre, se puede esperar que se sostengan procesos de inversión y una expansión de corto plazo.

En este contexto, que es el nuevo escenario base de Moody’s, la economía mexicana podría expandirse entre 2 y 2.5% en el 2018 y el 2019, acelerando potencialmente en los próximos años, beneficiados por el crecimiento sostenido de Estados Unidos y la persistente entrada de capitales al sector petrolero.

“Aun si no se alcanza acuerdo alguno en abril, hay espacio para apuntalar la confianza de los inversionistas”, destacó la agencia.

¿POR QUÉ EL CAMBIO?

Este escenario previsto por Moody’s, era visto por ellos mismos a fines de marzo como “un escenario neutral”, que supone la prolongación de la negociación, para completarse a mediados del 2019.

En ese momento también planteaban la posibilidad de incluir la transición hacia un bilateral, con Canadá y con Estados Unidos.

Bajo este escenario, el impacto de corto plazo sería en las variables financieras. El peso podría depreciarse entre 20 y 30%, en un efecto transitorio en lo que se transita hacia un escenario más claro.

No obstante, en lo que se estabiliza la moneda, la inflación volvería a presionarse a partir del pass through o contagio cambiario

En el análisis refieren que en febrero 28, la administración estadounidense anunció que podrían solicitar una extensión de autorización a The Trade Promotion Authority para el 2021 y pocos días después, se anunció que podría quedar en pausa la octava ronda de renegociación programada para abril.

S&P Y FITCH

Por su parte, la agencia calificadora Standard & Poor’s ratificó la semana pasada la nota soberana de México en “BBB+” con perspectiva Estable, pero advirtió que “un cambio negativo” en las políticas económicas o fiscales posteriores a las elecciones podría llevarles a bajar la calificación.

“La erosión gradual resultante del perfil financiero del soberano elevaría la vulnerabilidad de las finanzas públicas ante choques adversos, lo que nos llevaría a bajar las calificaciones soberanas”, sentenció en un comunicado.

La nota soberana de México se encuentra dos escalones arriba del grado de inversión y la perspectiva Estable, sugiere que en un periodo de seis a 18 meses no hay riesgo de un cambio en las condiciones financieras de la economía.

En Fitch, la calificación mexicana está en el mismo escalón que en Standard & Poor’s. En Fitch previeron desde octubre pasado que hay 30% de probabilidad de que se cancele el TLCAN o se salga Estados Unidos del mismo. Las otras dos agencias descartan fijar una probabilidad a ningún escenario.

ymorales@eleconomista.com.mx