En los últimos ocho años, los ingresos del gobierno federal aumentaron 25.7%; sin embargo, el gasto público repuntó 38.1%, lo cual demuestra que se derrocha más dinero del que se obtiene y conlleva a obtener malas calificaciones de deuda, aseveró el sector privado.

A partir del 2009, el gasto público muestra un ritmo de crecimiento mayor al de los ingresos, ampliando el déficit público, lo que explica el considerable aumento en la deuda total del país, además de que no hay señales de haberse concretado los recortes preventivos que se anunciaron desde el 2015 , estableció el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Esta situación contribuyó para que las calificadoras bajaran la perspectiva de nota de la deuda soberana de Estable a Negativa, lamentó Luis Foncerrada, director del organismo privado aglutinado en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

A través de su análisis semanal, el CEESP advirtió que lograr que la economía se fortalezca de tal manera que sea menos vulnerable a los choques externos, depende de que se conjunten aspectos como la robustez del mercado interno, la solidez de las finanzas públicas y un entorno en el que prive el Estado Derecho, sin corrupción, impunidad y con altos niveles de seguridad y bienestar.

Foncerrada destacó que las reformas estructurales han propiciado un importante aumento de los ingresos tributarios a través de una mayor recaudación del Impuesto sobre la Renta y del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, especialmente el aplicado al precio de la gasolina. Sin embargo, hay que considerar que la permanencia de esta dinámica depende en buena parte del ritmo de crecimiento de la economía en el mediano y largo plazos , acotó.

El CEESP se pronunció por una política tributaria que estimule la inversión y la creación de empleos.