Entre octubre y diciembre del año pasado, el Producto Interno Bruto (PIB) de Japón avanzó 0.3% en comparación con el trimestre precedente, lo que significa una décima más que la primera estimación publicada el mes pasado.

La revisión al alza del PIB se debió sobre todo a la inversión de capital corporativo, un dato de peso para la economía nipona, cuya subida trimestral fue modificada desde 0.9% hasta 2 por ciento.

En cambio, el consumo, componente que representa alrededor de 60% del PIB nipón, se mantuvo plano tanto a ritmo anual como trimestral.

Por su parte, las exportaciones, otro de los motores de la economía japonesa, también permanecieron sin cambios en la revisión, y con su avance de 1.2% anual y 2.6% trimestral fueron el principal factor responsable de la expansión económica durante los últimos tres meses del 2016.

La nueva estimación del Gobierno no tuvo efecto en los datos del 2016, en el que la economía japonesa progresó 1% respecto al 2015.

Estos datos confirman la evolución positiva de la tercera economía mundial, aunque siguen mostrando flaquezas estructurales que arrojan dudas sobre la solidez de su crecimiento.

Abenomics , la estrategia económica impulsada por el primer ministro japonés Shinzo Abe, aspira crear un círculo de crecimiento en beneficios corporativos, sueldos y consumo para poner fin al ciclo deflacionario que Japón padece desde hace casi dos décadas.

Sin embargo, las insuficientes subidas salariales y la persistente debilidad del gasto doméstico a raíz de la subida del impuesto sobre el consumo en el 2014 continúan dificultando esta meta.