El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, dijo el martes que el déficit presupuestario de su país para 2019 llegaría a su objetivo de 2.04% del PIB, lo que significa que cumplirá con las normas financieras de la Unión Europea (UE).

La Comisión Europea ha amenazado con iniciar procedimientos disciplinarios contra Italia porque en 2018 no consiguió reducir su gran deuda pública, como prometió, y ha instado a Roma a reforzar las cuentas del Estado.

Pero con la UE preocupada por el estancamiento en el reparto de los principales cargos del bloque, la Comisión suspendió este martes 2 de julio una reunión que debía decidir si recomendar o no medidas disciplinarias, aliviando un poco la presión.

Roma ha descartado cualquier ajuste presupuestario, pero el Gobierno dijo el lunes que podría recortar la previsión oficial de déficit de este año del 2,4%, que se fijó en abril, gracias a unos gastos inferiores a los previstos y a unos ingresos más elevados.

El objetivo ha subido y bajado desde el otoño boreal, cuando el gobierno anti austeridad enfureció a Bruselas al elevarlo al 2,4% desde el 0,8% establecido por la anterior administración de centro-izquierda.

Tras una larga disputa en la que la Comisión amenazó a Roma con un procedimiento disciplinario que podría dar lugar a multas, las partes acordaron en diciembre un objetivo del 2.04%, lo que es inusual porque las metas de déficit suelen redondearse a un solo decimal.

Tras una caída del crecimiento, el gobierno volvió a elevar el objetivo al 2.4% en abril, y la Comisión volvió a amenazar con medidas disciplinarias.