La ampliación del estímulo fiscal a la gasolina y el diesel que hizo la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) complica el proceso para que se logre una consolidación fiscal en el país, indicó Jaime Reusche, analista soberano de México de Moody’s.

Puede ser que se vea como una política prudente, pero hay tanta incertidumbre que va ser muy difícil. A las autoridades les será más complicado el tratar de equilibrar el proceso de consolidación fiscal con los choques que se están viendo en la economía , dijo en entrevista.

Refirió que, sin duda, esta intervención genera incertidumbre, pues no hay certeza de cómo fluctuarán los precios de los combustibles, es decir, si estarán basados en el mercado o en decisiones políticas.

Este dilema de seguir consolidando las cuentas fiscales versus el impacto sobre la economía es un ejercicio de tanteo y para cada economía la respuesta política fiscal debe ser distinta .

Si uno no tuviera la incertidumbre externa por los choques que están a la vuelta de la esquina y que son generados por una posible revisión de la política comercial en Estados Unidos, entonces, bajo condiciones normales, se diría que tal vez sería más prudente seguir consolidando las cuentas fiscales , aclaró.

En este terreno nuevo la respuesta no puede ser sencilla: es un poco de todo, y en realidad eso es lo que dificulta las políticas fiscales así como el análisis de las calificadoras , sentenció Reusche.

Este viernes la SHCP dará a conocer los precios que se tendrán en los combustibles en las 90 regiones en que se divide el país. Se determinará si se suavizará el precio de la gasolina a través de este estímulo y si continuará la revisión diaria de los precios.

Mantener subsidio, mala señal

Recientemente, Raúl Feliz, académico del Centro de Investigación y Docencia Económica , explicó que si el gobierno federal decidía mantener el estímulo fiscal en las gasolinas para suavizar el incremento, tendría que reducir más el gasto público, lo cual no sería una buena señal para las calificadoras.

Se dice que el congelamiento de precios de estas dos semanas costó 1,200 millones de pesos; en un año, serían más de 20,000 millones de pesos. Sí se podría conseguir el dinero, pero de eso, a ejecutarlo, y los problemas de credibilidad que enfrenta el gobierno, no es la mejor señal, y seguro reducirían la calificación , expuso.

Para James Salazar, subdirector de análisis económico de CIBanco Casa de Bolsa, los excedentes que se utilizaron para el estímulo fiscal en los combustibles debieron dirigirse a la reducción de la deuda.

El gobierno no tiene margen para estar tomando recursos para tratar de mantener este nivel de ingresos. Estos excedentes, por mínimos que fueran, debieron destinarse a deuda, pues es el tema principal, del que las calificadoras están pendientes .

Preocupa deuda ?del gobierno federal

El especialista de Moody’s indicó que si bien se redujo el déficit durante el 2016, hay un aumento en la deuda mayor de lo que esperaban.

Este año es posible que se vea una reducción del déficit. Estará por verse si va a ser suficiente para estabilizar la deuda .

Enfatizó que la deuda del gobierno federal, que se encuentra en 36.8% del PIB, no se estabilizará en este año sino hasta el 2018.

Para nosotros es más relevante la deuda del gobierno federal que la del sector público, porque, al final de cuentas, nuestra calificación habla de la del gobierno federal, ya que cada una de las empresas productivas del estado tiene su calificación aparte .

Comentó que si el gobierno federal deja de realizar transferencias a las empresas productivas del Estado, es probable que su déficit reduzca de manera significativa. Si uno excluye estas transferencias, se observa un menor gasto, sobre todo en los rubros de capital y de servicios personales .

elizabeth.albarran@eleconomista.mx