En la primera mitad de junio, los precios al consumidor, divulgados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) sorprendieron al alza, pese a las expectativas del mercado de una desaceleración.

De acuerdo con el reporte, en la primera quincena del mes el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) tuvo un avance quincenal de 0.34%, lo que llevó a que la inflación se ubicara a una tasa anual de 6.02% desde 5.99% de la quincena previa.

Con ello, además de acelerarse, la inflación regresó a niveles por arriba del techo de 6% luego de dos quincenas sin hacerlo, además de superar el objetivo de Banco de México (Banxico) de 3% +/-1 punto porcentual.

“Un menor efecto aritmético (base de comparación menos débil) y la expectativa de que se vayan disipando las disrupciones en la oferta, inducirán cierta desaceleración en la inflación, pero permanecerá elevada el resto del año y su panorama exhibe diversos riesgos”, dijo Alejandro Saldaña, subdirector de Análisis Económico y Financiero de Ve por Más (Bx+).

El resultado de la primera mitad de junio fue una sorpresa para el mercado. El consenso del mercado esperaba que, contrario a lo que pasó, la inflación se desacelerara a 5.84% anual.

Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, indicó que se continúan observando presiones inflacionarias, principalmente dentro del componente subyacente, el cual elimina de su cálculo los bienes y servicios cuyos precios son más volátiles.

Las presiones, continuó, están asociadas a la reactivación de la actividad económica, esto ante el avance de la campaña de vacunación que apenas hace unos días empezó con el registro para los adultos mayores de 30 años y, se espera, se inocule a toda la población propensa a vacunarse antes de que acabe el año. Además, existe un traspaso de mayores costos de los productores hacia los consumidores.

De acuerdo con analistas, los altos niveles de inflación serán transitorios, una postura en la cual coincide el banco central, aunque prevé que los precios al consumidor cierren el año por arriba de su objetivo con una tasa de 4.8 por ciento.

“Proyectamos que la inflación interanual se desacelere en el tercer trimestre, gracias a un efecto aritmético más favorable, por una base de comparación menos baja; dicha moderación también dependerá de que se comiencen a solucionar las disrupciones en las cadenas producción a nivel mundial”, mencionó Alejandro Saldaña.

En este sentido, Gabriela Siller aseveró que, transitoria o no, la inflación implica un alza en los precios que afecta el bolsillo de los mexicanos, ya que merma el poder adquisitivo que tienen.

Presiones en mercancías

Dentro del reporte elaborado por el Inegi se observó que si bien existe un aumento generalizado de precios, las mayores presiones provienen del lado de las mercancías.

En el periodo, las mercancías mostraron un aumento en su precio de 5.90% anual, el cual se explicó, principalmente, por el incremento de 5.94% en los alimentos, bebidas y tabaco, mientras que las mercancías no alimenticias registraron un aumento de 5.87 por ciento.

En el caso de los servicios, estos presentaron una inflación de 3.11%, donde los precios de la vivienda aumentaron 1.94% anual, la educación 1.14% y otros servicios promediaron un alza de 4.58 por ciento.

“La inflación subyacente se aceleró por tercera quincena y registró una variación no vista desde inicios del 2018. Al interior, las mercancías presentaron pocos cambios y se mantuvieron elevadas, por efecto de los altos precios de materias primas (energía, metales, granos) y disrupciones en las cadenas mundiales de proveeduría y distribución, mientras que los servicios extienden su rebote, pues el menor confinamiento ha impulsado la demanda por los mismos”, explicó Alejandro Saldaña.

ana.martinez@eleconomista.mx