La crisis económica que comienza en México guarda grandes diferencias con la que vivieron las familias en 1995, pues la inflación cercana al objetivo del Banco de México limitará el empobrecimiento de los hogares, advirtieron especialistas de Bank of America Securities y del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de México (ITESM).

“Al menos, con una inflación de 3.4%, las familias no van a ver deteriorado el ingreso que consigan en la economía formal e informal porque el intercambio en el mercado por bienes que van a comprar no subirá de precio, y esto significa que no habrá pérdida de poder adquisitivo, que es lo que empobrece más”, explicó el profesor emérito del ITESM Raymundo Tenorio.

En 1995, la inflación se encontraba en 55%, lo que sumado a una caída en la actividad económica cercana a 7% y al aumento del desempleo hizo que las familias no sintieran el fin de la situación, refiere aparte el economista en jefe para México y Canadá de BofA Securities, Carlos Capistrán.

“Esta vez no esperamos inflación, ni en México ni en Estados Unidos. Eso hace la gran diferencia, porque por lo menos los precios no están subiendo y subiendo. Eso sin duda es una diferencia muy importante”, aseveró el estratega de BofA Securities.

De acuerdo con sus estimaciones, aun cuando esperan que la economía mexicana se contraerá en 8% este año y los riesgos del pronóstico están sesgados a la baja, la expectativa es que la inflación se mantenga cercana a 3.4% los próximos siete trimestres. Muy lejos de lo que se vivió en 1995, aseveró.

El especialista del ITESM acota que el sistema financiero está más sólido que entonces, gracias a las reservas y capitalización con que cuentan, y que han sido cuidadosos con el manejo de sus carteras vencidas. Otra gran diferencia con aquellos años.

Capistrán explicó que mientras más dure la emergencia en el sector salud se complicará más la situación económica, de ahí la relevancia de la respuesta fiscal a esta incertidumbre.

Admitió que la caída del precio del petróleo impacta de forma importante en las finanzas públicas. Sin embargo, matizó que sin este apoyo con la situación de las empresas generadoras del empleo en el país difícilmente podrán apoyar de manera firme a la recuperación. Aquí está el riesgo a la baja de su pronóstico del PIB.

Respuesta de gobierno, determinante

Destacó que los programas de apoyo que lanzó el gobierno para México no suman ni 1 punto del PIB y en algunas cosas vamos al revés del ciclo, como la intención de aplicar más recortes al gasto público. Caso contrario de Canadá, que ofrece subsidios a empresas para apoyar a 75% de los trabajadores. Aquí el gobierno baja 25% el sueldo de sus empleados, agravando la posibilidad de una recuperación.

El especialista anticipa que, ante la menor presión que está generando la demanda de productos por el paro de actividades económicas, se abre espacio para que el Banco de México aplique dos recortes más en la tasa en las reuniones de mayo y junio, de 50 puntos cada uno.

De no presentarse mayores presiones en el lado económico, cerraría la tasa en 5% este año, acotó.

El problema es que el peso se ha depreciado y sigue muy volátil, depreciándose, es lo que más se debilita y pone un límite a qué tanto podría bajar la tasa, consignó.

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