El impuesto a la herencia juega un rol importante en el contexto actual de la crisis económica provocada por la pandemia del Covid-19 ya que los países tienen la necesidad de incrementar sus ingresos por el gasto extraordinario que ejercieron para combatir al virus, confirmaron investigadores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

A través del webinar “Inheritance Taxation in OECD”, David  Bradbury, jefe de política fiscal en la OCDE, mencionó que el impuesto a la herencia también tiene un papel protagónico en los problemas de desigualdad económica ya que es claro que la ausencia de impuestos que graven a las herencias, legados o patrimonios, fomenta una desigualdad económica exacerbada.

En este sentido, agregó, que la OCDE puede emitir opiniones o recomendaciones a sus Estados miembros, sin embargo, al final del día el gran desafío recae en los legisladores de cada país para implementar o no las leyes necesarias que se puedan ajustar en sus territorios y se mejoren la recaudación ya que a veces las recomendaciones de la organización funcionan en algunas naciones y en otras no tanto.

Recientemente se reveló un informe en donde se demuestra que en 24 países de la organización se cobra un impuesto a la herencia o legado, no obstante estos gravámenes generan pocos ingresos. Actualmente sólo 0.5% de los ingresos fiscales totales de la OCDE se recaudaron mediante los impuestos a herencias y donaciones.

En la presentación del informe se demostró que los argumentos a favor de un gravamen a las herencias o legados tienen una experiencia empírica como por ejemplo, se mejora la igualdad de oportunidades, se reduce la desigualdad de riqueza, especialmente a largo plazo y fomenta las donaciones caritativas.

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