Lamentablemente, a la iniciativa de reforma de la Ley General de Contabilidad Gubernamental (LGCG) no se le ha hecho tanto ruido como a la laboral a pesar de ser más importante, consideró el presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), José Antonio Quesada.

Consideró que los cambios propuestos servirán para controlar el gasto de los estados, sobre todo, para el cierre de cada administración. Se pretende que los gobiernos estatales salientes dejen una especie de libro blanco sobre el total de los adeudos y deudores legítimos que le heredan a la siguiente administración, destacó.

Estamos en favor en lo general con la reforma, a la que no se la ha hecho tanto ruido. Pero eso no le resta importancia porque se trata de controlar los gastos de los gobierno al cierre de su administración , indicó.

Puso de relieve que, en el caso de los estados, se está en una etapa más primitiva porque no todas las entidades federativas cumplen con el tema del endeudamiento.

Es necesario, destacó, que se conozca la viabilidad de los gobiernos estatales y municipales en relación con sus participaciones.

Somos un país grande y fuerte, pero no en el caso de los gobiernos estatales , indicó el representante del IMEF.

Sobre la necesidad de hacerle cambios a una ley vigente que aún no se tienen resultados de sus ventajas, el representante de los ejecutivos de finanzas en el país manifestó que se pueden hacer muchas modificaciones, pero es necesario que vayan con un enfoque de mayor transparencia; sobre todo, en los empréstitos de los gobiernos estatales es bueno porque, con esta iniciativa, se está pidiendo una mayor inclusión de los conceptos de la deuda contraída.

leonor.flores@eleconomista.mx