La teoría pronto dejará paso a la realidad. Desde que el sábado de la semana pasada, ese 9 de junio que pasará a la historia nacional, España tiró la toalla y pidió ayuda a Europa ante la imposibilidad de sostener al sistema financiero, se ha escrito mucho sobre la capacidad que puede seguir teniendo el Tesoro para encontrar dinero en el mercado.

Este martes y jueves empezará a conocerse la respuesta. Mañana está prevista la primera apelación de España al mercado desde el rescate bancario de 100,000 millones.

La cifra que pretende recaudar el Estado en esa colocación no se conoce, pero el estreno se hará a través de letras, el papel a más corto plazo que se puede subastar y donde los tasas exigidas serán menores.

El jueves llegará el esfuerzo más duro, ya que se subastan bonos y obligaciones a dos, tres y cinco años, y ahí la rentabilidad que pidan los inversionistas sí puede ser muy alta.

Eso es lo que dice la prima de riesgo, ese indicador que la vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, considera casi desdeñable (el viernes declaró que la subida del diferencial con Alemania no encarece la deuda del Estado), pero que marca el precio de mercado al que los inversores están dispuestos a comprar deuda soberana nacional en cada momento.

La semana pasada demostró que está muy cómodo instalado en los 550 puntos en el bono a 10 años y eso es el máximo de la era del euro. Pero que España va a tener que pagar más que la última vez es un hecho reconocido. Lo importante es que no se le cierren las puertas de los mercados.

Eso es lo que pasó con Grecia, Irlanda y Portugal después de sus rescates. Esta vez, Europa ha probado un plan de salvamento diferente, que no va a todo el país, sino sólo a la banca. El objetivo es determinar si se puede separar el riesgo bancario del riesgo soberano.

La escalada de la prima de riesgo la semana pasada y la decisión de Mooyd’s de dejar a España a un escalón del bono basura, por culpa del rescate a la banca, parecen indicar que el cortafuegos, como mínimo, no es total.

Sin embargo, los expertos creen que España conseguirá financiarse esta semana (por lo menos), aunque sea a tasas más caras.

A mediano plazo, la situación es distinta y cada vez hay más voces que hablan de un rescate total para el país. Eso sí, mucho de ello depende de Grecia. No es que una victoria nítida de los partidos helenos pro euro y pro rescate vaya a hacer que desaparezcan todos los problemas de España, pero un resultado de las elecciones desestabilizador puede hacer mucho por empeorarlos.

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