La baja producción de Petróleos Mexicanos (Pemex) generará incertidumbre en las finanzas públicas del país el próximo año, pues si bien han reducido su dependencia de los ingresos petroleros, los recursos que se obtienen por el cobro de impuestos siguen sin cubrir por completo este faltante, coincidieron expertos.

“Sí va a haber incertidumbre por la falta de ingresos petroleros. El problema es que este tipo de ingresos son los más volátiles, los que menos podemos predecir y dar una cifra, pero lo cierto es que el siguiente año va a ser complicado para las finanzas públicas porque tiene que buscar nuevas fuentes de ingresos”, expuso Ricardo Cantú, director de Ingresos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), luego de participar en el foro Congreso Sombra, análisis del Paquete Económico del 2018.

Durante septiembre, la producción promedio de petróleo fue de 1.73 millones de barriles diarios (mbd), el nivel más bajo desde febrero de 1980 cuando se registró una producción de 1.72 millones mbd, de acuerdo con información de la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Cantú refirió que la producción representa para México un costo alto y difícil de sostener, por lo que se están buscando acuerdos con empresas a las que se les dé un tratamiento fiscal diferente para que puedan producir el crudo a un menor costo. “Con la reforma energética el gobierno apostó para que alguien más produzca crudo y suba la producción, pues de lo contrario nos iba a comer la circunstancia de menores precios, pero faltan años para ver los beneficios de la reforma”.

El senador Mario Delgado abundó en que el nivel de producción de crudo en México está alcanzando los niveles de 1980 y ello se debe principalmente a los recortes que se han hecho a Pemex y a la inversión.

“Esta supuesta despetrolización de las finanzas no es un acto de planeación del gobierno para movernos hacia otro tipo de financiamiento, sino por consecuencia de la caída del precio del petróleo a nivel mundial y la baja producción”, expresó.

De acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), de enero a agosto de este año, el gasto de Pemex fue por 258,378 millones de pesos, que significó una reducción de 25.7%, en términos reales y respecto del mismo periodo del 2016.

Además, el gasto en inversión física del sector energético fue por 143,653 millones de pesos, una reducción real de 41.6 por ciento.

FINANZAS SE DESPETROLIZAN, PERO FALTAN RECURSOS

José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, coincidió y agregó que el país dejó de producir un mayor número de barriles de petróleo debido a que se ha dejado de invertir en infraestructura y exploración.

“Esto afecta directamente a las finanzas públicas, sobre todo porque no se ve que en el corto plazo los precios se vayan a incrementar ni tampoco la capacidad petrolera y eso sin lugar a dudas ha orillado al gobierno a implementar estrategias que complementen sus ingresos”, mencionó.

Indicó que si bien se ha logrado compensar el problema en gran parte con los ingresos tributarios, el problema es que dichos recursos están en función de una economía que crece poco.

Para el próximo año, la SHCP prevé que la economía mexicana crezca entre 2 y 3%; además, estima obtener ingresos tributarios por un total de 2.9 billones de pesos; mientras que de ingresos petroleros se espera ingresar 835,600 millones de pesos.

“Los ingresos petroleros estimados para el 2018 se reducen en 40,000 millones de pesos, debido principalmente a la apreciación esperada del peso con respecto al dólar, la reducción de la producción de gas natural y menores ingresos diversos de Pemex. Por su parte, se espera un incremento en los ingresos tributarios de 59,700 millones de pesos”, expuso Hacienda en los Criterios Generales de Política Económica.

Jorge Chávez Presa, quien fuera jefe de la unidad de política y control presupuestario de Hacienda, comentó que las finanzas públicas sí se han despretrolizado, pues en el 2008, de cada peso que se tenía del gasto, 0.45 centavos provenían de ingresos del petróleo, pero para el 2017 —excluyendo el remanente de operación del Banco de México— de cada peso que se ejercía 0.75 centavos provenían del cobro de impuestos.

“No es lo mismo cuando se financia en gasto público con ingresos petroleros que cuando financiamos directamente con ISR, IVA o IEPS, ése es uno de los cambios estructurales más importantes que ha habido”, dijo quien ahora se desempeña como subdirector general de planeación y finanzas del Infonavit.

El especialista del CIEP concluyó que el gobierno no sólo enfrenta un problema de ingresos, sino también de gasto: “tenemos que reducir el gasto porque no es posible tener un gasto de 25% del PIB y que se tengan servicios ineficientes”.