Buscar
Economía

Lectura 8:00 min

“El que Agustín vaya al BIS es un reconocimiento para México”

La novelista y esposa del funcionario no sólo confirma su afición al beisbol, sino aspectos como la competencia por la dirigencia del FMI.

main image

Todos los derechos reservados, Todos los derechos reservados

Yolanda Morales

Ella lo conoce desde que estudiaron el doctorado, tuvieron un noviazgo de tres años para luego casarse. Desde entonces lo ha acompañado en los distintos cargos que ha ocupado en México; cuando trabajó en Washington, en el Fondo Monetario Internacional (FMI); en su retorno a México para hacerse cargo de las finanzas públicas del país y después de la política monetaria, y ahora hizo las maletas para partir a Suiza, con un boleto abierto para volver a la patria que la acogió, luego de unir su vida a la de Agustín Carstens Carstens desde hace tres décadas, lo que le otorga la autoridad para hablar de aspectos poco conocidos del funcionario.

Se trata de Catherine Mansell Carstens, economista, escritora y esposa del exgobernador del Banco de México, quien accede a conversar por primera vez con un medio sobre Agustín Carstens y no acerca de sus libros.

En un tono de admiración, el cual mantiene durante toda la charla que se realizó en las oficinas alternas del doctor Carstens —el edificio de Cinco de Mayo resultó dañado con el terremoto del 19 de septiembre—, lo define como un hombre de un gran corazón: “Eso es muy importante para un buen servidor público: contar con inteligencia y corazón”.

Pero aclara que el Banco de México no es una persona. Es una institución y “no es correcto, ni justo, pensar que si Agustín Carstens se va, no habrá un funcionario con la entrega, experiencia, seriedad y patriotismo para sustituirlo”.

“Yo misma he visto trabajar a la gente del banco central, y de verdad sé que hay profesionales muy valiosos que pueden desempeñar un gran papel en la Junta de Gobierno”, acredita la esposa del próximo gerente general del Banco Internacional de Pagos (BIS, por su sigla en inglés).

“Lo vi aprender el proceso parlamentario, cuando tuvo que presentarse ante diputados y senadores; cuando fue subsecretario de Hacienda, entre el 2000 y el 2003; se sentó con representantes del PRI, PAN y PRD. Los escuchaba e intentaba entender lo que querían, y se esforzaba de verdad para encontrar la manera de trabajar con ellos y formular las políticas públicas”, recuerda.

Accede a comentar sobre pasajes importantes de la vida profesional del tercer gobernador de la vida autónoma del Banco de México.

FMI, la campaña simbólica

—¿Podemos conversar sobre el gobernador Carstens y el FMI y cómo fue el momento en que hizo campaña para dirigirlo?

—La campaña para dirigir al FMI fue pública y nosotros sabíamos que era más bien simbólica. Él hizo campaña como un esfuerzo simbólico muy importante. Lo apoyó todo el cuerpo diplomático de México, la Secretaría de Hacienda, y el Banco de México. Era un esfuerzo que valió la pena, porque era la primera vez que un país emergente se atrevía a cuestionar abiertamente a una institución internacional para dar más voz a otros miembros, que no eran países avanzados. Por un arreglo político entre Estados Unidos y los europeos a finales de la Segunda Guerra Mundial, el director del FMI siempre ha sido un europeo. Sabíamos que era un esfuerzo simbólico y me dio mucho gusto ver que sirvió para que el Fondo reconociera que se tenía que dar más voz a los emergentes.

BIS no es un banco cualquiera

—¿Cómo recibió la noticia de que el gobernador Carstens asumiría la Gerencia General del BIS? ¿Qué le dijo?

—Temo que no comentaré algo muy sorprendente. Siempre conversamos, como todos los esposos. Pero me pareció poco justo cómo algunos (medios de comunicación y columnistas) se enfadaron con él. Creo que no entendieron la relevancia del BIS y el honor que significa también para México estar en la dirección de ese organismo internacional.

—Quizá fue el momento del anuncio, tal vez en otro contexto se hubiera reconocido de otro modo. Tenía semanas de haber ganado las elecciones de Estados Unidos Donald Trump...

—Claro, fue un momento muy duro. No obstante, creo que mucha gente no conoce, no entiende la relevancia del BIS y que el Banco de México es miembro del BIS desde hace muchos años, en época del licenciado Miguel Mancera. Es una institución que rinde servicios a los bancos centrales de los países más importantes. Fue un logro, un reconocimiento y beneficio muy importante para México llegar a ser miembro. Aparte de servir como banco para los bancos centrales miembros, el BIS promueve la estabilidad financiera y monetaria.

—Lo eligieron  los principales banqueros centrales del mundo. Janet Yellen, de la Fed; Mark Carney, del Banco de Inglaterra, y Mario Draghi, del Central Europeo, entre otros.

—Sí está muy contento y me dio gusto por él. El BIS no es como un banco equis en Suiza. Y en contraste con el FMI, para el puesto en el BIS sí tenía más oportunidad, pues había una competencia verdadera; ahí sí, quien tiene más experiencia se queda con el puesto, y sabíamos que era muy probable que le dieran el cargo.

Difícil invierno del año pasado

—Cuando el presidente de México le solicitó al gobernador que prolongara su estancia unos meses más, el mensaje que sintieron algunos  fue: “¿De qué tamaño será la incertidumbre que sólo en él confía para dirigir el timón?”, y ahora se va con el TLCAN en plena negociación...

—Fue un momento difícil la elección de Estados Unidos. Un resultado muy inesperado y difícil de manejar.

Agustín, el estudioso

Mansell es estadounidense; tiene 31 años casada con Agustín Carstens. Vivieron tres años de noviazgo mientras cursaban él su doctorado y ella su maestría en la Universidad de Chicago. Complementaron desde entonces sus trabajos y se apoyan constantemente. Él escucha las historias de la escritora, le impulsa cuando sufre algún bloqueo en su narrativa y ella se lo retribuye de manera constante en sus dedicatorias: “Para Agustín Carstens, como siempre”.

Dice que no tienen una canción específica, pues bailan muy poco. Pero nos cuenta que al banquero central mexicano le relaja escuchar jazz. Agustín Carstens es el segundo de cinco hermanos que, según su esposa, se quieren mucho.

—¿De qué platican una escritora y su esposo, el gobernador de Banco de México? ¿Cómo es una conversación entre dos economistas como ustedes?

—(Sonríe y hace una pausa antes de responder). Hablamos mucho de la familia. La mayoría de las veces de cosas prácticas, de lo que estamos leyendo. Le cuento lo que estoy leyendo, de mis proyectos. Y él me cuenta lo que lee.

—¿Qué lee el gobernador Carstens? ¿Lee sus libros, se los comenta? ¿Escribe como usted?

—Él lee mucho de historia de finanzas, mucha biografía. Por supuesto lee mis libros y los comenta. Y sí escribe, sobre todo discursos, también de vez en cuando en revistas especializadas y artículos de investigación.

—Si me permite, quisiera conocer más: ¿cómo la enamoró el gobernador del Banco de México? ¿En inglés o en castellano?

—(Vuelve a sonreír). En inglés. Yo no hablaba español cuando lo conocí. Ya había escuchado mucho de él. De su experiencia y compromiso. Antes de conocerlo sabía quién era, porque tenía fama de ser muy buen estudiante y fue inevitable coincidir, conocernos. Yo hacía mi maestría y él su doctorado, pero el grupo de estudiantes no era tan grande. Éramos unos 80 al inicio y la mayoría se fueron en el segundo año. No había tanta gente en el programa y era inevitable conocernos y coincidir. Teníamos amigos en común.

—¿Y desde entonces le comentaba de su aspiraciones laborales? ¿Alguna vez le dijo que quería trabajar en el FMI o en el BIS?

—Tenía un gran enfoque en el desarrollo y desde que lo conocí tenía un gran compromiso con la idea de llevar a cabo una carrera para apoyar a su país. Él trabajó en el Banco de México antes de iniciar su doctorado y me parece que la experiencia de la crisis que vivió México en 1982 fue muy fuerte en su vida. Siempre ha tenido una pasión por el estudio, por aprender, y desde entonces tenía horarios de estudiar muy fuera de lo normal. Él trabajaba hasta la medianoche en la biblioteca todas los días. Tenía mucha energía para trabajar. Mucho más que yo.

—¿Planean regresar a México en algún momento? ¿O usted misma ha pensado que en algún punto de su vida le pedirá regresar a Estados Unidos?

—Yo espero que sí, y mientras esperamos visitar México con frecuencia. Yo, con tener disponible una máquina de escribir, una pluma y un papel, estaré bien.

Temas relacionados

Yolanda Morales

Yolanda Morales Quiroga es “corresponsal itinerante” en organismos financieros internacionales, apasionada de la macroeconomía y la política monetaria y contadora de historias, detrás de sus apuntes de reportera. Oficio en el que se ha desempeñado por 19 años. Reportera de Finanzas Globales, blogger y conductora del Programa en línea de El Economista, Voces en Directo.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete