El presupuesto federal para 2021 contempla 128,000 millones de pesos para trabajar en la paridad de género y contra la violencia hacia las mujeres. Se trata de un incremento de 20% en términos reales respecto a 2020, contemplando la inflación. Suena bien, pero tiene truco: la mitad ese presupuesto para mujeres está dentro de un programa que no es exclusivo para mujeres.

Y, el colmo, se entregará de manera directa a las personas beneficiarias (subsidio) y no como parte de una política pública. Y no es que los subsidios sean negativos o que las personas adultas mayores no deban recibir una pensión digna, sino que “muchos de los programas asistencialistas no tienen reglas de operación y no están enfocados en aminorar las desigualdades de género”, dijo en palabras de Eufemia Basilio Morales, analista del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM. Lo que más se necesitan, añadió, son políticas públicas.

Como parte de la transversalidad de la perspectiva de género en la elaboración del presupuesto 2021 se consideran acciones que promuevan la igualdad en todas las secretarías de Estado. La bolsa más grande en términos de género se la lleva la Secretaría de Bienestar, con 71,800 millones de pesos (56% del total). Y de ese monto, 59,200 millones de pesos están destinados al programa de Pensión para el Bienestar de Personas Adultas.

O sea: para pagar los apoyos económicos a las personas adultas, 46% del presupuesto total supuestamente destinado para acciones de género.

“Se está sacando del presupuesto los recursos que son efectivamente dirigidos a las mujeres en México, lo mismo pasaba en el presupuesto de egresos del año pasado, donde ocurría que 7 de cada 10 pesos del presupuesto designado fueron a programas sociales que no están enfocados solamente a mujeres, tales como Jóvenes Construyendo el Futuro o el Programa de Becas Elisa Acuña. También, el programa Sembrando Vida fue agregado por primera vez al apartado de género, con más de 8,500 millones de pesos, siendo que 7 de cada 10 beneficiarios de estos programas son hombres”, dijo Basilio Morales, investigadora y doctora en economía de la UNAM.

Otro de los programas que reciben un porcentaje importantísimo del presupuesto 2021 y que tiene la etiqueta “de género” es el de Jóvenes Construyendo el Futuro, incorporado en los recursos destinados para la Secretaría del Trabajo. En el proyecto de egresos este rubro captará casi 10,000 millones de pesos, pero tampoco es exclusivo para mujeres. Organizaciones civiles y activistas por la equidad de género han visibilizado que ese programa no fue creado con perspectiva de género y su impacto no ha sido paritario.

Bajo la lupa de género es preocupante la propuesta de presupuesto presentada por el Gobierno federal para el año 2021. Y no sólo porque se entiende que gran parte de lo que se etiqueta con la palabra género no está realmente impactando en la igualdad social y económica entre mujeres y hombres. Adicionalmente, la ola de violencia contra las mujeres mantiene niveles altos y los recursos destinados a erradicarla están disminuidos.

La violencia también es desigualdad y viceversa

En México 6 de cada 10 mujeres han sido agredidas de manera económica, emocional, verbal, física o sexual por sus parejas al menos una vez en su vida, de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) del Inegi. Todos los días son asesinadas de 9 a 11 mujeres en el país y poco más de los feminicidios cometidos fueron ejecutados por hombres cercanos a las víctimas.

Con este panorama, destinar presupuesto para sensibilizar, prevenir, atender y castigar los delitos con sesgo de género es fundamental. “Realmente es alarmante el recorte en los rubros destinados a la equidad de género en el paquete 2021, donde encontramos también serios retrocesos para la correcta implementación de los programas que tienen como objetivo dar soporte a situaciones de violencia hacia las mujeres”, dijo la investigadora de la UNAM.

Los incrementos en programas de incentivo general para la inclusión de mujeres y erradicación de desigualdades no son suficientes si al mismo tiempo no se combate la violencia de la que son víctimas las mujeres en el país. Y al revés.

Dos de las instituciones que efectivamente operan recursos exclusivos para las mujeres, la Conavim (Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres) y el Inmujeres (Instituto Nacional de las Mujeres), sí están recibiendo más recursos en 2021 de los que ejercieron en 2020, sin embargo, en términos reales, esta situación es apenas una especie de “recuperación” de presupuesto si se considera que del 2019 al 2020 sufrieron recortes importantes. El Inmujeres estaría captando cerca de 19% más que el año pasado y la Conavim quedaría prácticamente con el mismo presupuesto, en términos reales.

Los recursos destinados a instituciones que combaten las disparidades de género y la violencia han sido fuertemente castigados durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Los recortes se han visto en programas esenciales de 2019 a 2020, como apoyos a la mujer en general, incentivos para la equidad de género, presupuesto para estancias infantiles, el ejercicio de los derechos humanos y la prevención de discriminación, así como de apoyo al empleo, dijo Basilio Morales.

Otro de los aspectos a destacar del proyecto de presupuesto 2021 es la disminución de 3.3% en términos reales del monto dirigido a los refugios para las víctimas de violencia. En este rubro incluso se prende un foco adicional que es que la propuesta inicial del proyecto de 2019 era la desaparición del Programa de Apoyo a las Instancias de Mujeres en las Entidades Federativas, uno de los programas más importantes en términos de género para mujeres más vulnerables.

Las mujeres no están siendo la prioridad

Dentro de las políticas públicas que se han llevado acabo y que se ven reflejadas, por ejemplo, en el presupuesto 2021 se ha observado que combatir la violencia contra mujeres y niñas y erradicar toda expresión de desigualdad entre ellas y sus pares hombres no está priorizándose.

“La política fiscal debería contribuir a cambiar esta realidad mediante presupuesto dirigido a erradicar la violencia de género y coadyuvando al mejor desarrollo, social y económico de las mujeres. Mientras no sea así, estaremos dando un retroceso a lo que se había logrado avanzar”, dijo Basilio Morales.

ana.garcia@eleconomista.mx