La economía mexicana sufrió una contracción de 0.6% anual, con cifras desestacionalizadas en el séptimo mes del año, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En el mismo mes del año pasado, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) —el cual da seguimiento mensual a la economía— registró una expansión de 2.9 por ciento.

Con el dato de julio, la economía registró su tercer mes de contracción en el año. En marzo, presentó una tasa negativa de 0.6% anual, mientras que en mayo fue de 0.2 por ciento.

“Como lo anticipaban los indicadores, coincidente y adelantado publicados por el Inegi, el mal desempeño del IGAE ha implicado que el ciclo económico se mantenga a la baja. En otras palabras: la economía no ha tocado fondo”, aseveró José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico.

Asimismo, el resultado de julio es la primera contracción que se registra en la economía mexicana para un mes similar desde el 2009, cuando la tasa negativa fue de 4.8 por ciento. En su comparación mensual, el IGAE también mostró una contracción, de 0.1 por ciento.

Para este año, la Secretaría de Hacienda prevé que el Producto Interno Bruto cierre entre una tasa de 0.6 y 1.2 por ciento.

Servicios profundizan caída

“Al interior del ciclo económico del IGAE se puede observar que dos de sus tres componentes también exhiben un ciclo económico a la baja: la debilidad productiva se ha generalizado”, expuso José Luis de la Cruz.

Al interior del reporte, el Inegi detalló que las actividades secundarias hilaron su noveno mes de contracciones. Para julio, las actividades relacionadas con las industrias mostraron una tasa negativa de 2.8 por ciento.

La contracción se debió, principalmente, por las tasas negativas de la industria de la construcción, de 9.1%, y de la minería, de 7.4 por ciento.

Asimismo, la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final se contrajo 1.1%, mientras que las industrias manufactureras mostraron una expansión de 1.2 por ciento.

En tanto, las actividades primarias fueron las que registraron un mejor comportamiento, con un avance de 4.1 por ciento.

En lo que se refiere al sector de servicios, éste resultó con un modesto crecimiento de 0.2 por ciento.

Lo anterior fue resultado de una contracción de 3.6% en las actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales.

“Este sector continúa fuertemente afectado por medidas de austeridad, sobre todo en el gobierno federal”, refirieron estrategas de Banorte.

Además, los servicios educativos, servicios de salud y de asistencia social mostraron una reducción de 0.2% y el comercio al por mayor de 1.6 por ciento.

Recuperación modesta

Si bien los analistas refieren que aún persiste un estancamiento económico, esperan que en esta segunda mitad del año surja una ligera recuperación.

“Aunque estos resultados todavía muestran un estancamiento de la economía, creemos que existen señales tentativas de recuperación particularmente al analizar el desempeño dentro de los servicios, lo cual apoya nuestra expectativa de un repunte en la segunda mitad del año”, indicó Banorte.

Por su parte, Alejandro Saldaña, subdirector de Análisis Económico de Ve por Más, aseveró que la incertidumbre y los retos asociados al crecimiento económico siguen siendo relevantes.

“La actividad industrial en Estados Unidos se ha moderado, lo que podría limitar la demanda de insumos producidos en México; la inversión sigue contrayéndose ante un alto grado de incertidumbre, lo que afecta los niveles de empleo y consumo; finalmente, se observó en lo que va del año un importante subejercicio del presupuesto del gobierno federal. Hacia adelante, considerando los retos mencionados no descartamos que la actividad presente una mejoría marginal”.

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