La economía de América Latina y el Caribe crecería un 1.7% en el 2019, un desempeño mejor al estimado para este año, impulsado por un repunte de Brasil y pese a que se visualiza un período de mayor incertidumbre a nivel global, dijo el jueves la Cepal.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pronosticó que la región finalizará con una expansión del 1.2% en 2018. La proyección de expansión del bloque regional para el próximo año es levemente inferior al 1.8% estimado en octubre pasado.

"El 2019 se vislumbra como un período en el que lejos de disminuir, las incertidumbres económicas mundiales serán mayores y provenientes de distintos frentes", dijo la secretaria ejecutiva de Cepal, Alicia Bárcena.

En esa línea, destacó que la región enfrentará un escenario global complejo en los próximos años, ante una esperada reducción en la dinámica del crecimiento de los países desarrollados.

"A esto se suma el debilitamiento estructural del comercio internacional, agravado por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China", dijo Bárcena.

Con todo, el Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil, la principal economía del bloque, anotaría un alza del 2.0% en 2019, cifra superior al 1.3% proyectado para este año pero que lo mantiene bajo una débil dinámica.

"La economía de Brasil ha mantenido un ritmo de expansión lento (...) aún no se ha superado plenamente la recesión observada entre 2015 y 2016", dijo el informe del organismo.

México y Argentina mostrarían desempeños dispares. El PIB mexicano aumentaría un 2.1% el próximo año, mientras la economía de Argentina se contraería un 1.8%, una cifra menor a la caída del 2.6% prevista para 2018.

El PIB de Venezuela, en tanto, anotaría una contracción del 10% en 2019 y del 15% este año.

En contraste, las economías que anotarían la mayor expansión económica en 2019 sería República Dominicana y Panamá, con alzas del 5.7% y 5.6%, respectivamente.

La representante de Cepal destacó que el mayor riesgo para el desempeño económico de la región en 2019 será un deterioro abrupto de las condiciones financieras para las economías emergentes.

Durante 2018, los mercados emergentes, incluyendo América Latina, evidenciaron una importante reducción en los flujos de financiamiento externo, a la vez que aumentaron los niveles de riesgo soberano y se depreciaron sus monedas frente al dólar.

"No pueden ser descartados nuevos episodios de deterioro en las condiciones financieras futuras, y que las consecuencias sobre los países dependerán de cuán expuestos se encuentren en términos de sus necesidades y perfiles de financiamiento externo", dijo Cepal.