El ritmo de disminución de la tasa de interés en México tendría que ser menor, sólo si hubiera espacio para reducirla, advirtió a título personal el subgobernador del Banco de México, Javier Guzmán Calafell.

“No puedo asegurar que haya espacio para reducir la tasa. Pero si hubiera, el ritmo de disminución tendría que ser menor, tomando en cuenta la presión que claramente enfrenta la inflación, los componentes de la inflación subyacente, el diferencial de tasas de interés respecto de otros mercados emergentes y el potencial del ajuste de los movimientos de capital”, explicó.

Entrevistado por El Economista, refirió que al reducir el diferencial de la tasa de interés con otras economías sí hay un riesgo financiero “en las corrientes de capital”, que también se debe tomar en cuenta. Por tanto consideró que “ese enfoque gradual y prudente que hemos adoptado debe acentuarse”.

En la conversación sostenida horas después de conocerse el dato de inflación a la primera quincena de agosto, resaltó: “en mi percepción, la convergencia de inflación a la meta de 3% será posible porque el choque que dominará será el de la demanda, derivado de la profunda contracción económica”.

A cuatro meses del término de su periodo como parte de la Junta de Gobierno del Banxico, subrayó que la situación de la pandemia genera un entorno “sumamente incierto” para los pronósticos del PIB y para la toma de decisiones de política monetaria.

Comentó que “en esta complejidad que enfrenta la economía por el rumbo que puede tomar la actividad en Estados Unidos y la pandemia en México, es difícil anticipar que la recuperación tendrá forma de  ‘V’”.

El banquero central accedió a precisar que una trayectoria de recuperación en forma de “V” supondría una recuperación con  magnitud similar a la contracción de este año.

“A estas alturas del año, con el panorama incierto, no es imposible, pero sí poco probable (que la recuperación tenga forma de “V”). Quizá seguirá un patrón estricto de una “U”, otra letra que muestra un complicado grado de incertidumbre. Hablar ahora de una forma de recuperación, se complica mucho”.

Un año recortando

Con el recorte de agosto se cumple un año de flexibilización de tasas. Y usted comenta que el periodo de influencia de la política monetaria es de un año a un año y medio. ¿Entonces por qué sigue presionada la inflación?

Se toma una decisión pensando en el periodo en que la política monetaria tendrá un impacto gradual. Si usted me pregunta si la política monetaria ha tenido un impacto hasta ahora, le respondería que sí. Claro que lo ha tenido. Y le daré dos ejemplos: En virtud de la cantidad de choques que ha enfrentado la economía mexicana, que no son sólo los derivados de la pandemia, se genera el riesgo de que se desanclen las expectativas de inflación de largo plazo. Es decir, que suban. Pero, las expectativas de inflación de largo plazo se han mantenido ancladas, por encima de la meta, pero no se han movido, y en buena medida el anclaje de expectativas se explica por la política monetaria.

El otro ejemplo: si un banco central no responde de forma adecuada a choques como los que hemos vivido, se reflejaría en expectativas de inflación de largo plazo y en tasas de interés de largo plazo. Si compara las tasas de interés de México y las economías emergentes a 10 años, verá que esas economías tienen tasas más elevadas. Eso significa que la política monetaria ha jugado un papel fundamental para evitar el desanclaje e incluso nos ha permitido llevarlas a niveles debajo de otros emergentes con tasas menores y menor tasa de inflación. Se ha evitado la descompresión de las tasas de largo plazo.

—¿Cuál es el periodo relevante para hacer un análisis de la política monetaria?

El periodo relevante, el de mayor influencia es de un año a año y medio. No significa que todo el efecto se materializará hasta el final del periodo, pero sí se acentúa en el lapso. Pero la política monetaria tiene efecto desde un principio.

Presiones encontradas

—¿Por qué la inflación de México se encuentra en tendencia al alza pese a la recesión? Otras economías tienen menos presión en los precios.

Cada economía tiene distintas peculiaridades por lo que algunos eventos tienen  impacto diferenciado. La economía mexicana es muy abierta a los flujos comerciales y de capital y por tanto las fluctuaciones del tipo de cambio tienen un efecto mayor en la fijación de ciertos precios. Por otro lado, es natural que en casos de este tipo, en la pandemia la demanda de alimentos procesados, de medicamentos y artículos para el hogar aumente, presionando los precios al alza.

Por lado, los mismos efectos de la pandemia generan problemas de suministro, que motivan choques de oferta y otra peculiaridad que se está presentando en México es que  en la medida que no hay suficiente competencia en ciertos sectores, los precios se ven claramente impactados.

—¿Desde su perspectiva cuál es el efecto que seguirá pesando más en la inflación, el del choque de oferta o el de la demanda?

En mi percepción, la convergencia de inflación a la meta de 3% será posible porque el choque que dominará será el de la demanda, derivado de la profunda contracción económica.

El subgobernador Guzmán Calafell, terminará su cargo el 31 de diciembre de este año, es el decano de la Junta de Gobierno del Banco de México y su experiencia y conocimiento será determinante en las próximas tres decisiones monetarias programadas para septiembre, noviembre y diciembre.

ymorales@eleconomista.com.mx