“El argentino está acostumbrado a vivir en crisis, es lamentable, pero es así”, son las palabras que expresa Carlos Andrés Mansilla, secretario de Relaciones Internacionales de la Confederación Cooperativa de la República Argentina LTDA (Cooperar). 

Mansilla no niega la situación económica complicada por la que atraviesa Argentina, con una inflación acumulada en el 2019 de casi 30%, sabe que el escenario ya está más cerca de una crisis, marcada por un alto endeudamiento y poca inversión interna. 

Pero el ánimo del funcionario cooperativo argentino no decae; en casi todas las crisis que ha vivido Argentina, hay algo que siempre está para apoyar a su población: el cooperativismo. 

“En algunos sectores como en la generación de empleo, el cooperativismo ha demostrado ser una herramienta importante sobre todo en momentos de crisis”, afirma Mansilla sobre el modelo cooperativo, con el cual los integrantes de una cooperativa buscan satisfacer sus necesidades en diversos ramos de la economía, desde el tema agrícola al financiero. 

De acuerdo con el colaborador de Cooperar, en Argentina existen casi 28 millones de personas socias de una cooperativa o de una mutual (17.8 millones en cooperativas y 10.1 millones en mutuales), que es una figura prácticamente con el mismo sentido de cooperación, pero con algunas diferencias técnicas entre ambas. 

Este número de socios adscritos a una cooperativa o una mutual representa casi la mitad de la población del país sudamericano. Este volumen ha hecho voltear a los candidatos a la presidencia de aquel país al cooperativismo. “Todos nos dicen que nos van a hacer caso (…) pedimos que se nos respete como lo que somos, que exista un régimen legal y de impuestos de acuerdo con nuestra naturaleza”. 

Pero para Carlos Andrés Mansilla, ésta es una historia que se repite en todos los ciclos electorales y su tono de voz refleja un poco de desesperanza al hablar sobre las promesas que realiza cada candidato, quienes en los próximos días pelearán en las urnas la presidencia del país de Sudamérica. Pese a esto, insiste en que es necesario que las cooperativas en Argentina tengan un régimen legal adecuado de acuerdo con su principal actividad: satisfacer las necesidades de sus socios. 

“Fundamentalmente les pedimos a los gobiernos que nos dejen ser, que nos reconozcan que somos un tipo de empresa diferente; por ejemplo, el régimen laboral de una cooperativa de servicios públicos o de servicio eléctrico, no puede ser el mismo que el de una multinacional que tiene un porcentaje enorme del mercado. La relación laboral del trabajador de una cooperativa debería ser diferente al régimen laboral de una multinacional”. 

Seguiremos 

La historia de las cooperativas en Argentina data desde 1875, con el nacimiento de la Sociedad Cooperativa de Producción y Consumo de Buenos Aires. En la actualidad, existen 8,618 cooperativas y 3,039 mutuales en el país sudamericano. “En todos los sectores de la economía hay alguna cooperativa, pequeña o grande”. 

Con el paso de los años, estas entidades junto con las mutuales se han abierto camino ante los grandes consorcios, muchos de ellos extranjeros, que Mansilla los llama “golondrinos”; es decir, llegan al país, hacen negocio y se van. 

Sin embargo, Mansilla dice que las cooperativas estarán, pese a todo, “siempre están”. “Es nuestra virtud, pero también nuestro defecto. Será raro que una cooperativa se vaya, las cooperativas se quedan en la medida en la cual haya que brindar un servicio y la mayoría de las cooperativas nacieron donde no hay ningún servicio”. 

¿Y en momentos de crisis, seguirán?, cuestiona este medio.

Mansilla responde: “Un socio que ya está en una cooperativa no va a tener mejor servicio en otro lado, sobre todo en momento de crisis. El socio tiene fidelidad y la cooperativa lo va a cuidar, porque no va a tener a otro lado a dónde ir. La figura cooperativa dará resultados, aún en momentos de crisis”.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx